17 enero 2018

Paul


Hola lectores del inframundo.

Luego de la intensa reseña de ayer, que con toda franqueza me fue algo complicada a la hora de exteriorizarla, creo que nos merecemos una pausa para ir con otra película que, si bien también tiene trasfondo que hace pensar, es más ligera a la vista y ayuda enormemente a relajar la mente. El día de hoy hablaremos de Paul y su llegada a nuestro planeta.
Quiero comenzar destacando el buenísimo trabajo de animación que hicieron. Para una película que se suponía no debía ser precisamente buena, su animación es aceptable con creses. Aunque supongo que debo decir que era yo personalmente quien no esperaba demasiado al ver la película, es por eso que justo ahora, después de años de su estreno, es que me he armado de valor para verla. Entonces, volviendo a lo que nos compete, me parece que su animación es mejor de lo esperado, sobre todo para una película de comedia. En todo el filme no hay nada digno de ser minimizado, sino todo lo contrario. Se esmeraron en darle un buen físico a Paul quien, al final de cuentas, es nuestro protagonista.
Como es de esperarse, para los que ya tienen una noción de lo que va la cosa, Paul es una película sobre un extraterrestre que extrañamente cae en nuestro planeta. Como el resto, viene en paz. Aunque tiene esa particularidad de que lleva en nuestras tierras tanto tiempo que le es terriblemente normal beber cerveza y hablar nuestro lenguaje. Como no quiero decirles nada más, sólo diré que el personaje tiene toda la actitud del mundo en un solo ser de otro planeta. Por si fuera poco, tiene unos coprotagonistas de lujo. Son dos personas aparentemente insignificantes, esos geeks que tienen problemas con los UFOs y están bien seguros de que los ven en cada esquina. Ese par, como dictan los cánones, al creer en todo eso de los OVNIs, acompañaran a Paul para buscar una forma de regresarlo a su galaxia.
Uno de los personajes que más me han gustado es el de la fanática religiosa. A mi ver es la clave de toda la película. La conocemos casi al principio y acompaña a Paul junto con los dos humanos en su aventura e intento de regresar a casa. Su participación es primordial porque expresa todo el pensamiento de una sociedad particular. Por un lado nos da esa vista del fanático religioso y, por el otro, nos lleva de la mano de todas esas personas que ponen la ciencia como su prioridad. Lo mejor de todo este asunto es que, dentro de ese intento de imposición mental sobre la teología, los escritores lo manejaron de tal manera que argumentan más que molestar. Lo hacen de una forma respetuosa para con quienes son creyentes y, más que nada, al final, le dan un cierre totalmente ambiguo a la disputa que uno puede –como debe de ser –terminar creyendo lo que le dé la gana. Esta manera de pensar, o mejor dicho, de expresar lo que se piensa respecto a un tema tan controvertido, es lo que más me ha gustado de la película. Lo hacen con cierto respeto y sin el afán de ofender a nadie en ningún momento. Es un punto que pocas películas de esta temática logran hacer.
Haciendo un paréntesis diré que Seth Rogen –a quien adoro con locura en mi ser mortal –tiene mucho de este ser existencialista en sus películas, siempre procurando llevarlo todo con un humor algo oscuro por momentos pero con una moraleja ambigua que nos dejará pensando sobre todo y nada al mismo tiempo. Si no han visto muchas de sus películas como director o productor, se lo recomiendo ampliamente porque dentro de toda su broma, sarcasmo y malas palabras, el hombre expresa un punto que pocos abordan y procura dejarnos algo de libre albedrío intentando dar en el proceso argumentos medianamente factibles sobre tal o cual tema. Aunque, como una advertencia general, diré que sus películas no son para niños y que cualquier adolescente que quiera verlas procure ir más allá de los chistes tontos, de lo contrario la película no tiene demasiado sentido.
Volviendo a Paul, su fotografía vale la pena con creses. Si bien es algo muy común de nuestra época, Paul nos muestra que se puede hacer mucho con tomas sencillas. No se necesita demasiado para expresarse de buena manera y los directores de este filme nos lo demuestran. Y tiene el extra de que la mayoría de sus primeros cuadros son tan graciosos que vale la pena verlos un par de veces al día.
El final es algo que llama la atención. No les diré el cómo ni el cuándo, pero les puedo decir que tiene un giro inesperado en grande. Es un final que pone todo en su lugar de una forma que hace a la película valer la pena. Es algo no muy esperado para una película de esta índole. Se supone que si es graciosa no debería tener mucho contenido pero la verdad es que Paul tiene de ambos y hace que todo el conjunto se amolde. Personalmente ya tengo la película entre mi escaso pero glorioso repertorio.
Para terminar, recomiendo esta película a todos los adolescentes y adultos que quieran pasar un rato tan divertido que no recordarán ni la obligación de comer palomitas. También para todo aquel que quiera pensar profundamente sin darle demasiadas vueltas a la misma idea ya que esta película es sencillísima y no por eso menos significativa. Es entretenida, te deja una enseñanza, te hace pensar sobre tu lugar en el mundo y tiene toda la significación de la amistad acompañada de una buena trama. ¿Qué más piden? Pero si necesitan más, también tiene a un dúo de la comedia británica que no se puede comparar con ningún otro. ¿Qué esperan para verla? Y, a los que ya la vieron –sin dar spoilers -¿qué les pareció? A que es buena, ¿verdad? Dejen sus experiencias en los comentarios y nos leemos mañana.


Saludos enormes,


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