17 julio 2018

Mil veces hasta siempre

Autor: John Green.
ISBN: 9789871997305
Género: young adult, contemporáneo.
Editorial: Nube de Tinta.
Número de páginas: 304.
Sinopsis: Aza nunca tuvo intención de investigar el misterio del multimillonario fugitivo Russell Pickett. Pero hay una recompensa de cien mil dólares en juego y su mejor y más intrépida amiga, Daisy, no está dispuesta a dejarla escapar.
Así, juntas, recorrerán la corta distancia y las enormes diferencias que les separan del hijo de Russell Pickett, Davis. Aza lo está intentando. Trata de ser una buena hija, una buena amiga, una buena estudiante y, tal vez, incluso una buena detective, mientras vive en la espiral cada vez más estrecha de sus propios pensamientos, una y mil veces hasta siempre.
En este esperado regreso, John Green, el aclamado y premiado autor de Bajo la misma estrella y Ciudades de papel, nos cuenta, con una claridad desgarradora e inquebrantable, la historia de Aza en esta brillante novela sobre el amor, la resiliencia y el poder de la amistad para toda la vida.

Reseña: Mil veces hasta siempre es la más reciente novela del que quizás sea el escritor más famoso de los últimos años, John Green, autor de libros como Buscando a Alaska, Bajo la misma estrella o Will Grayson, will grayson. Yo como lector tengo una relación... digamos complicada con el bueno de John: Bajo las misma estrella fue uno de los primeros libros que leí ya como hobby y en su momento me encantó, después, hace como dos años, me prestaron Buscando a Alaska y ya mis sensaciones no fueron tan buenas, pero ahora creo que si lo volviera a leer me gustaría mucho más, porque considero que hay que haber pasado por algunas cosas para enfrentarse a ese libro. Por último, el año pasado leí Will Grayson, will grayson, novela que escribió en conjunto con David Levithan y que me gustó bastante. Así que a finales de 2017, cuando salió a la venta Mil veces hasta siempre, me decidí a comprarlo, pero no fue hasta estos días que lo pude leer.

La historia nos ubica en la ciudad estadounidense de Indianapolis, y tiene como protagonista a Aza, una joven adolescente que sufre de TOC combinado con ansiedad e hipocondría, la obsesión de una persona que siente y afirma tener una enfermedad grave. Junto a ella nos encontramos a Daisy, su mejor amiga de siempre, fanática de Star Wars y escritora de fan fictions. Un día, se enteran de que el multimillonario local Russell Pickett desapareció y que hay una gran recompensa por cualquier información que ayude a encontrarlo. Resulta que Aza conoce al hijo de Russell, Davis, de un campamento al que ambos concurrieron en su infancia, y así es como inicia el que por ahora es, bien peleado con La lógica inexplicable de mi vida, el mejor libro que leí en lo que vamos de año.

"El problema de una espiral es que si la recorres, en realidad nunca acaba. Se estrecha infinitamente."

Personalmente me sentí muy identificado con Aza, debido a que el año pasado sufrí, y de hecho todavía tengo algo de ansiedad e hipocondría. Pero por suerte he aprendido a controlarme a mi mismo, yendo al gimnasio, leyendo o simplemente jugando alguna partida de un juego online, además de que mi caso no es nada grave comparado al de Aza, quien asiste a una psiquiatra y está medicada. Quizás por esta identificación me cueste un poco ser objetivo con la reseña, cosa que de por sí se nota, porque nunca hago párrafos tan largos jaja.

Obviamente, como todo libro de Green, el libro está narrado en primera persona, cosa que ayuda a sentir más cercano e identificarnos más con Aza, creo que es muy realista y que puede ayudar a que la gente aprenda lo que verdaderamente significa la ansiedad. Y también aprecio que John Green haya escrito un libro sobre el tema, porque la ansiedad es algo que afecta a prácticamente la mayoría de la población en general, más que todo a los adolescentes, pero aún así no es un tema que se trate mucho en la literatura YA; a repaso rápido solamente se me vienen a la cabeza este y Sólo quedó nuestra historia, de Adam Silvera, libro del que leí muy buenas críticas y me gustaría leer en un futuro. 

"Suelen decir que una línea separa claramente la imaginación de la memoria, pero no existe esa línea, al menos para mí. Yo recuerdo lo que he imaginado, e imagino lo que recuerdo."

Otro personaje con mucha importancia es Davis, que es un chico que tiene toda la riqueza material que uno se puede imaginar, pero su madre falleció años atrás y no tiene una buena relación con su padre. Es alguien que realmente intenta comprender a Aza, y en cierto modo lo consigue. El romance es algo que está presente en la trama, pero el libro no gira alrededor de él, cosa que a mi me gusta, porque no se siente para nada forzado y podemos apreciar una buena construcción de la relación. 

El final quizás peque un poco de previsible, pero creo que es el mejor posible. Es un poco triste, pero tiene su lado reflexivo, que una vez más, nos hace plantearnos muchas cosas sobre el saber disfrutar y también sobre el hacer frente a las adversidades y de esa forma seguir adelante.

"Toda pérdida es inédita. Nunca puedes saber cómo sufre otra persona, en realidad no, del mismo modo que tocar el cuerpo de otra persona no equivale a tener el cuerpo de otra persona."

En mi opinión, y a falta de releer Buscando a Alaska y de leer El teorema Katherine y Ciudades de papel, Mil veces hasta siempre es el mejor libro de John Green, es uno que visibiliza de una excelente y acertada forma el tema de la salud mental en los adolescentes, tiene una hermosa historia, se lee muy bien, y nos deja montones de frases y metáforas para reflexionar sobre nuestro día a día. Este es uno de esos libros que recomiendo no solo a cualquier lector, sino a cualquier persona. Y para aquel que esté sufriendo de ansiedad, TOC o cualquier problema de salud mental, quiero que sepas que hay salida, siempre hay salida.

Para cerrar y como dato de color, este es el libro número 100 que leí y a la vez esta entrada es la número 300 del blog, parece que a este libro le gusta destacar (?). Así que les dejo un par de frases más que resalté en el libro, porque las tres que suelo poner me parecen pocas en este caso, disfruten.

"Las espirales se hacen infinitamente pequeñas si las recorres hacia dentro, pero infinitamente grandes si las recorres hacia fuera."

"Y el problema es que cuando pierdes a alguien, te das cuenta de que al final perderás a todo el mundo."

"Eres el fuego y el agua que lo apaga. Eres la narradora, la protagonista y su compinche. Eres la que cuenta la historia y la historia que se cuenta. Eres algo de alguien, pero también eres tu tú."

16 julio 2018

Mary Shelley

¡Mis queridos seres míticos!

No sé si muchos de ustedes se habían enterado pero, hace relativamente meses (o un mes) salió una película basada en la vida y creación de Mary Shelley. Para los que no la conocen, esta mujer es una maravillosa autora de un libro por muchos aclamado y por otros envidiado: El Prometeo moderno. Tristemente, sé que en este punto otros tantos despistados siguien sin saber quién rayos es Mary. Pues bien, se los reduciré a una simple palabra: Frankenstein. Así mismo, Mary fue la autora original del libro que a muchos nos ha dejado pensando y a otros tantos ha aterrado. Aquí les dejo el trailer para los que no han tenido la oportunidad de verla todavía. 


No les contaré mucho más de la historia de esta mujer porque sería contarles la película entera y no tiene mucho sentido. Por eso, mejor, he pensado en hacerles una reseña al respecto. Espero que la disfruten tanto como yo haciéndola. Pero entremos en materia.

Comenzaré con la fotografía porque, lo admito totalmente, me ha gustado mucho. De verdad que hicieron un buen trabajo respecto a eso. No es demasiado oscura, al menos no es una forma física, pero sí que lo es por los probables simbolismos que se pueden observar. La forma en que se puede presentar un cementerio, un murmullo entre dos personajes cuyo entorno representa su propia decadencia. Quizá me estoy yendo a los extremos y los encargados de la fotografía no hicieron más que crear imágenes medianamente buenas. Pero al final del día lo que se puede apreciar es realmente bueno y se agradece con creses.  Visualmente hablando es algo que gusta y atrae de principio a fin. 


Respecto al cast es donde comienzo a tener algo de problemas. No con la protagonista, aunque estoy bien seguro que pudo haber sido mejor; sino por los papeles secundarios. Sobre todo el de su marido, me pareció que pudo haber sido mejor ocupado por otra persona. El chico llena la retina, pero no el papel. Se nota a primera vista que es el factor visual de la situación lo que pretende atraer a las nuevas generaciones aunque el actor no tenga demasiado talento. Al final del día lo entiendo pues Hollywood jamás dejará de ser una simple empresa más en busca de capital. No es el tema de momento. Así pues, creo que los papeles comienzan algo flojos pero van cobrando fuerza. De hecho, hay una chica de Game of Thrones (no sé su nombre, siempre los olvido) que interpreta a Arya y tengo la seguridad enorme de que pudo haber sido una mejor Mary Shelley que la chica Fanning. Pero bueno, al menos diré que no se arruinó del todo el papel. 



Sobre el mismo tema de la interpretación pero haciendo referencia a otros menesteres, he de decir que llegó un punto en que la trama se tornó meramente adolescente. Quizá tengo demasiado arraigado el patrón dado por Orgullo y prejuicio, pero no me entra en la cabeza que dos chicos que se pretenden en esa época vayan por la vida manoseándose enfrente de las hermanastras. Tal vez era, también, que los acotres al inicio no tenían demasiada química en pantalla. Lo más seguro es que haya sido todo una enorme alucinación mía. El punto es que esa parte particular de la película no fue de mi agrado. Siento que no estaba del todo justificado ese romance vulgar dentro de la cinta. Lo que no ocurre con las escasas escenas eróticas (o intento de) que vienen después en la cinta. 

Por último, diré sin dar detalles que su final es muy bueno. Como es de esperarse al estar basada en hechos reales, cuenta lo que sucedió con esas personas. Además, tiene el agregado de frases que calan hondo y nos rememoran al mismo Prometeo moderno. A partir de la mitad de la película en adelante se nos entrega todo ese existencialismo mezclado con la responsabilidad de dar vida. Aquellos que, como yo, son padres, entenderán de lo que hablo. Tarda, pero termina de esa forma oscura, perturbadora, que nos deja un extraño sabor de boca, un regusto a moralidad y abandono mismos que podemos encontrar en el escrito de Shelley. Toma fuerza conforme avanza la trama y se nota la evolución de los personajes.

Como datos extra tenemos la mención de dos autores que simplemente no pueden pasarse por alto, además de una obra emblemática (precursora de Drácula) llamada El vampiro. Creo que este dato, estas pequeñas sutilezas, para alguien que en serio disfruta de las historias de terror y fantásticas, son cualidades que atrapan al espectador. Es por eso que se la recomiendo a todos los que hayan leído El Prometeo moderno pues, de lo contrario, se perderán de muchos detalles esenciales para entender a Shelley, su comportamiento en algunos momentos y lo que la llevó a crear esta gran obra. Es una película para pasar el rato pero garantiza entretención, en pocas palabras. 

Saludos enormes,


13 julio 2018

La droga que refresca

Autor (es): Eduardo del Río (Rius).
ISMB: 978-607-429-148-3.
Género: Caricatura política.
Editorial: DeBolsillo.
Número de páginas: 87 páginas.
Saga: Una gloriosamente larga.
Sinopsis: La droga que refresca. Es el producto comercial más conocido y vendido en todo el mundo; es el mayor símbolo del imperio norteamericano; gracias a ella el mismísimo Santa Claus se hizo famoso... en fin, se trata ni más ni menos que de ¡la chispa de la vida! Claro, nos dice Rius con este libro, su vida sería otra... otra mucho más saludable.
Como siempre, el gran maestro morero ha resumido en estas páginas kilos y kilos de información sobre este brebaje que, al igual que las cajetillas de cigarros, debería exhibir en su envase la leyenda: "Este producto puede ser nocivo para su salud". Explica Rius: "La razón de este librajo: el estudio socio-político-cultural-filosófico-económico-histórico y ¡nutricional! del famoso producto llamado Coca-Cola (y porquerías pepsimilares)".


Mis queridos seres míticos. Hace mucho que no me pasaba a escribirles. Ya saben que hemos estado teniendo algunos problemas técnicos con las imágenes del blog, pero no se estresen, jamás los abandonaré. Poco importa ahora porque el día de hoy vengo, ni más ni menos, que con reseña. Como lo leen, una que le quiero agradecer a mi proveedor de revolución, Bob el Minion, por prestarme sus libros de Rius uno a uno (como biblioteca). Además, quiero dedicar esta reseña a otro gran amigo que hace días se comunicó conmigo para presionarme sobre las reseñas, Neidan, esta va por ti y espero que te guste. Como siempre, estamos dispuestos a recibir sus comentarios, quejas, dudas, sugerencias y amenazas de muerte. Y, sin más qué agregar en las cosas que nada tienen que ver con la reseña, pasemos a ella.

Comenzaré diciendo que jamás me planteé la posibilidad de leer un libro de este tipo. Quiero decir, he leído muchos comics en mi vida, novelas gráficas (que no son lo mismo), y libros ilustrados; pero nunca había leído caricatura política extendida. Supongo que esta es la manera de llamarlo: caricatura política extendida. Es por eso que me parece justo y necesario iniciar esta reseña con la caricatura del hombre en cuestión. En pocas palabras diré que no para el fin al que está dedicada, la caricatura es muy buena. Rius sabe cómo resaltar los defectos de los personajes. En mi persona produjo esa especie de necesidad de investigación para delucidar algunos aspectos de personajes conocidos. Me fue necesario ir a Google y buscar imágenes de las personas para poder ver si sus defectos eran demasiados o estaban bien resaltados. Claro que también existen otros muchos aspectos meramente culturales a sus agregados, como colas de rata y esos asuntos. Nada de lo que quiera escribir justo en este momento. Pero sigamos con la imagen. Es divertida y sagaz. Está toda en blanco y negro y en ningún momento es necesario pararse más de dos segundos la lectura pues muchas veces las mismas imágenes nos llevan a los datos relevantes que Rius nos quiere comunicar en sus libros.

Ahora sí, pasemos a algo más interesante: el lenguaje que maneja este individuo. Rius es sarcástico en cada página. No hay otra manera de decirlo. Se vale de imágenes (obviamente) y comentarios tales que producen risa en el lector. Eso es un aspecto que me gustó mucho. Además usa palabras muy de México, muy de "rancho" o "pueblo". No por minimizarnos como cultura, sino para demostrar un punto que justo ahora no aclararé porque no es el tema. Lo que sí nos concierne es que podremos ver el lenguaje de la gente común, ese hijo de vecino cualquiera que nos lleva de la mano para hacernos reír y reflexionar al mismo tiempo. Esto hace del libro una cosa totalmente llevadera, maravillosamente llevadera. Sus libros son todos muy cortos. Creo que ninguno pasa las 120 páginas, y es gracias a su humor y su forma de escribir que parecen todavía más cortos. No pasarás más de una tarde leyendo alguno de ellos a menos que, como yo, quieras admirar cada detalle de sus dibujos para reírte un rato todavía más largo. 

Respecto al tema tengo unas cuantas cosas que decir. Principalmente que Rius supo escogerlo perfectamente. Es un tema controvercial si se ve desde el punto que él lo expone. Mientras vas leyendo comienzas a cuestionarte tus razones para ingerir esa sustancia. ¿Es realmente buena? ¿Puedes sustituirla con algo más? ¿Cuál es el punto de que la tomes si es tan cara en comparación con otras cosas, como hacerte tus propias aguas de frutas? Rius comienza a jugar con nuestra mente exponiendo datos de los que hablaré en un párrafo exclusivo del tema. Pero siguiendo con su tema principal, Rius sabe cómo poner los puntos sobre las íes y, lo que es más, sabe por qué hacerlo. Quiero decir, muchas de las ideas y opiniones ahí expuestas son totalmente ciertas una vez que se razonan. Claro..., para eso primero hay que razonar. 

Hablando de los datos que expone, hay algo que me gusta muchísimo de este libro: Eduardo del Río es tan amable de poner las imágenes fotocopiadas de muchos carteles de épocas anteriores para respaldar lo que está diciendo. Además, en ocasiones pone incluso las fuentes de donde ha sacado dicha información. Eso sí, la mayor parte del tiempo habla al aire, no lo niego, porque no cuenta con una bibliografía en forma que el lector pueda consultar a la primera de cambios. Pero al menos habla de archivos, fechas y nombres particulares que sí que pueden ser rastreados en este mundo llamado internet. Todos estos elementos me ayudaron a comprender un poco más el punto del libro, además de que te da una sensación de realidad (porque no digo que todo lo expuesto aquí sea real a pies juntillas) que se aprecia de principio a fin.

En conclusión, ya que Rius la tiene también, puedo decirles que es un texto que he disfrutado y que me ha encantado de inicio a fin. Es divertido, inteligente y educativo. Todo lo que una persona puede querer. Y de forma todavía más personal les he de decir que no volveré a tomar un refresco (de ningún tipo) en mi vida. Llevo una semana limpio y el plan es mantenerme así recordando a Rius cada que tengo antojo. Es un libro que vale la pena con creses por el mensaje que deja, lo que es una sorpresa en la literatura de mi país. Se lo recomiendo a todo el mundo, o al menos todos aquellos que ya estén en la preparatoria porque un niño no llegaría a comprender el impacto real de algo como una simple soda (o refresco de cola). Quizá así comencemos a tener un mejor lugar para vivir. 

Saludos enormes,








P.S. Le daría 6 calaveritas, pero no tengo la imagen. 

04 julio 2018

Bloggscritores 4

Mis muy queridos seres míticos.

Soy yo de nuevo con una entrada más de esta inciativa que nos ha llevado a todas a descubrir talentos que no pensamos que tuviéramos. Al menos yo no lo pensaba. ¿Se están divirtiendo hasta el momento con nuestras hisotiras? Porque nosotras estamos de maravilla escribiéndolas. ¿Cuál ha sido la que más les ha gustado? ¿Ya se han pasado a los blogs de mis compañeras a leer sus historias. Porque yo, con toda franqueza, no había podido hasta hoy. Es por este motivo que vengo con cuatro días de retraso a postearles la entrada. Como sea, para los que no se han pasado a los otros blogs a ver las historias, aquí les dejo los links:


Algunas de ellas están en pausa y otras como yo llevan algo de retraso. Conforme los meses avanzan esto comienza a ser algo más complicado. Pero aquí seguimos, al pie del cañon, siempre intentando traerles lo mejor de nuestro trabajo para ustedes. Y pues, bueno, no tengo más qué decir excepto que este mes la palabra me ha tocado a mí: IMPARABLE. No hay una razón concreta para esta palabra, sólo que me ha gustado. Espero que les agrade mi escrito y, bueno, sin más qué decir, aquí les dejo mi historia y les recuerdo que se pasen a las de mis compañeras.


Not old... just older...

Benjamín miró por la ventana. La tarde caía y estuvo seguro de que ya nadie iría a visitarlo. Esa sería la cuarta semana seguida que su familia lo olvidaba en ese maldito lugar de mala muerte, completamente solitario, sólo rodeado por vejestorios igual que él, gente inútil que ya ni siquiera servía para causar lástima a sus familias y que estas, por fin, pudieran ir a cumplir y entretenerlos (sacarlos de la rutina) una mísera hora. El horario de visita tocaba a su fin y el viejo estuvo bien seguro que nadie llegaría de último momento, implorando por verlo. Había dejado de ser importante o relevante. Su familia prefería esos aparatejos que los mantenían a distancia entre sí. ¿Es que no se daban cuenta que el avance del tiempo era imparable? No había manera de detenerlo. Eventualmente ellos se verían como él mismo y se encontrarían a la larga extrañando y necesitando ese afecto que ahora rechazaban.

Benjamín se miró al espejo y no pudo reconocerse. Quizá por eso su familia ya no lo visitaba, porque ya no era la misma persona Se dio cuenta de que ya no era ese hombre divertido y sarcástico que había sido en su juventud, ese que había enamorado a su esposa. Ya no sonreía con frecuencia. O lo que era peor, ya no encontraba motivos para hacerlo. ¿Cómo es que había cambiado tanto con el tiempo? Él que había sido intempestivo, que había sido imparable como el mismo tiempo, de pronto se había convertido en eso que se juró jamás ser. Suspiró contra la superficie reflectante, dejando una marca de vaho que distorcionó su propio reflejo de anciano amargado. 

Recordó mejores días. Esos momentos en que no le importaba el dolor y hacía cosas. ¿Había llorado cuando se fracturó los dos brazos al andar en patineta y caer por unas escaleras? No. ¿Había tenido miedo cuando su padre, a los 12 años, lo enseñó a surfear? Quizá un poco. Pero todas esas cosas no lo pararon entonces. Siempre fue el joven Benny que se tragaba el pánico y se ponía en marcha. Incluso recordaba el día de su boda, ese temblor en las manos y la capa asquerosa de sudor sobre el labio. Ni siquiera en ese momento, ni siquiera ante toda esa gente, reculó un poco. ¿Qué había pasado con él? Que se volvió viejo. Ahora ni siquiera podía caminar por su propia cuenta. Debía usar andadera o dejar que una enfermera lo arrastrara por el deprimente asilo en una silla de ruedas. No quedaba nada de ese hombre que procreó al mayor de sus hijos en el callejón trasero de un bar. 

Se observó el el espejo. Acabado. Con las mejillas arrastrando y los ojos opacos y ocultos debajo de los párpados aguados. 

Fue en ese momento que tomó la determinación. Tomó los frenos de su silla y tiró de ellos con fuerza, anclándola al lugar en el que se encontraba. Se observó una última vez, sintiendo asco por sí mismo, y bajó los pies de los estribos. Nadie le iba a decir lo que tenía que hacer. Él era Benjamín, el mismo hombre que había aprendido a andar en motocicleta pese a los regaños de sus padres. Por eso puso el primer pie sobre el suelo, afianzando el agarre de sus manos sobre los laterales de la silla. Él era Benjamín, la misma persona que se enlistó en el ejército y luchó en mitad de la selva por gente que no conocía. Respiró profundo y se sintió más joven, se sintió de 50. Casi pudo verse a sí mismo con su primer nieto en los brazos, quebrándose un poco y llorando de alegría al saber que su familia comenzaba a crecer. Con calma, puso el otro pie en el suelo porque él era Benjamín, la misma persona que bailaba hasta cansarse con una botella en la mano. Sonrió para sí mismo y se dio impulso, sintiéndose nuevamente de 30 años.

Y se puso en pie...

Elevó su cadera de la silla de ruedas y comenzó a caminar hacia la salida como el hombre joven que siempre había sido en el interior de ese gastado cuerpo. Iría a vivir, iría a sufrir y a ser feliz. Porque nadie le había dicho a qué edad uno está capacitado para hacerlo. Algunos se quejaban de ser demasiado jóvenes y otros, por el contrario de ser demasiado viejos. Lo que era él, Benjamín, simplemente dejaría de quejarse porque, sin importar que mañana no despertara, el día de hoy, como el tiempo, él era imparable.

FIN.

¿Qué les ha parecido la historia? ¿Les ha gustado? ¿No les ha gustado? ¿Debo dedicarme a dejar de escribir y seguir con las reseñas? Saben que todas sus dudas, quejas, sugerencias y amenazas de muerte son bien recibidas en los comentarios y, de la misma manera todas estas serán respondidas con la brevedad posible. 

Sin más qué decirles excepto que vayan a los blogs de mis compañeras y no olviden decirles que yo los envié. 

Saludos enormes,


30 junio 2018

Espontánea

Autor: Aaron Starmer.
ISBN: 9788494658723
Género: young-adult
Editorial: Océano Gran Travesía.
Número de páginas: 364.
Sinopsis: El último año de escuela para Mara Carlyle transcurre sin sobresaltos, hasta que un día ¡bum!, uno de sus compañeros explota en mitad de la clase. Ése será el primer caso, pero no el último, de una alocada serie de combustiones espontáneas que pondrá en jaque la vida de Mara y el orden normal de las cosas. A partir de entonces, Mara hará lo posible por graduarse de una sola pieza. Y es que su último año está siendo verdaderamente explosivo: tiene que lidiar con una sorpresiva historia de amor, cuarentenas, hongos alucinógenos, blogueros, camiones de helado, Bon Jovi, y las expresiones más groseras que jamás hayas oído decir al presidente de Estados Unidos.
Gracias a Océano Argentina por el ejemplar.

Reseña: Espontánea es una de las novedades de junio de la editorial Océano. Tras leer su sinopsis y ver que había referencias a Bon Jovi y que la premisa inicial parecía bastante interesante me decidí a pedirlo. ¿Cumpló? A medias.

La trama gira alrededor de una adolescente que cursa el último año de secundaria, Mara, a quien no le interesa nada; es un poco egoísta y bastante fanática del humor negro. Vamos, que es el modelo de adolescente del siglo XXI promedio. Un día, así de la nada, una de sus compañeras explota en la clase de cálculo. Desde ese momento, empieza a perder cada vez más compañeros de esta forma, que toma el nombre de Combustión Espontánea: la explosión o incineración de persones sin motivo o razón aparente, y cuyos cuerpos terminan siendo poco más que cenizas.

"Es posible que nunca hayas pensado en lo que mantiene la vida de una pieza. Hasta que, por supuesto, se hace pedazos."

Esta es una novela rara, debo decir que nunca había leído algo que siquiera se asemejara a Espontánea, un libro donde los estudiantes del último curso de una pequeña ciudad empiezan a combustionar uno a uno, y en que su protagonista no siente pena ni lástima por prácticamente ninguno. Creo que esta frialdad egoísta de Mara se puede interpretar como que el autor nos quiere mostrar cómo son muchos de los adolescentes de hoy: se preocupan por su bienestar y poco más. Y, como esa, hay varias críticas a la sociedad de hoy, cosa que me gustó.

Los personajes secundarios son de lo más variado: Tess, la mejor amiga de Mara, es una joven inteligente que quiere llegar lejos en la vida; los mellizos Dalton, dos camellos; Dylan, el novio de Mara, de quien hay muchos rumores sobre su pasado y la agente del FBI Carla Rosetti, que es uno de mis personajes favoritos del libro.

"A veces los motivos son extraños. Pero generalmente tienen sentido cuando se presenta toda la evidencia."

La narración es en primera persona, y rápida. Es un libro tranqui, no hay partes que sean densas o complejas. El problema es que la historia va tan rápido que: primero, nunca entendés dónde va el libro y segundo, cuando llega al final es imposible no sentirse desilusionado. Me pasé todo el libro formulando teorías sobre la causa de las combustiones espontáneas y cuando llegamos al desenlace terminé con inclusive más dudas de las que ya tenía.

En síntesis, Espontánea es algo fresco, que sirve para salir de lo típico en los Y.A. actuales y que se deja leer, pero que sin embargo, nunca termina de aclarar sus intenciones y nos deja con un final que no colabora mucho. Lo recomiendo a los lectores que busquen algo diferente a lo normal.

23 junio 2018

El efecto elefante

Autor: Marisa Potes.
ISBN: 9789876097062
Género: ciencia ficción, young-adult.
Editorial: Del Nuevo Extremo.
Número de páginas: 408.
Sinopsis: Aunque nadie lo sepa, existe el Cuartel del Tiempo, un grupo de jóvenes que se encargan de solucionar la
s anomalías que se producen en la historia. Para eso, cada uno de ellos debe viajar al momento y lugar en que ocurren y corregirlas.
Sin embargo, las anomalías aumentan, y los agentes tienen que trabajar sin descanso, arriesgándose cada vez más para descubrir qué es lo que las está creando.
Laura, la más nueva de las agentes, se meterá de lleno en esta aventura de arreglar el pasado, para que la historia siga siendo tal como la conocemos.
Porque un pequeño detalle alterado puede desencadenar El Efecto Elefante.
Una novela llena de acción, misterio y romance que te darán ganas de saber más historia, y de tener a mano el control para ser parte de este grupo de aventureros del tiempo. 

¡Gracias a Océano Argentina por el ejemplar!

Reseña: Cuando recibí en marzo el email con las novedades de Océano, no dudé ni por un momento en pedir este libro, con una sinopsis que me recordaba a la serie El ministerio del tiempo y una muy linda portada, llamó enseguida mi atención. Y ahora, mientras escribo la reseña, puedo decir que mis expectativas fueron correspondidas.

La historia nos lleva a Buenos Aires, Argentina, alrededor del año 2006. Laura, una joven estudiante de historia que trabaja en el archivo de una empresa aseguradora, se cruza con un misterioso control que tiene un botón violeta con la figura de un elefante y, al apretarlo, su vida cambia completamente. Se convierte en la nueva agente del Cuartel del Tiempo, una organización que se dedica a arreglar "brechas" en el pasado, viajando en el tiempo y reparando el error. Pero un día, las brechas comienzan a aumentar, y a seguir un patrón...

"No recordar es lo que nos asusta. Porque lo que no recordás, para tu mente no existió. Y vos sos según lo que tu mente dice."

Me encantó la idea base del libro, una organización que arregla errores en la historia argentina, como que la bandera pase a ser de otros colores, o que haya habido cambios en los resultados de batallas como la de Salta o Vilcapugio. Lo que sí, me hubiera gustado que las brechas no se redujeran en su mayoría a las acontecidas en los primeros años del siglo XIX, ya que aunque esto tiene una justificación en el argumento, me habría encantado ver una brecha en la época de Perón, o en la década de los setenta.

Los personajes son de lo más variado: Laura, la protagonista, es una chica como cualquier otra; Mateo es uno de los analistas (quienes no son agentes de campo, sino que se dedican a informarlos de las brechas, y tener un registro de ellas) y es uno de mis favoritos del libro, porque por más que es un tipo con un gran manejo de las ciencias exactas, muchas veces se deja llevar por sus sentimientos, y es ahí donde vemos al verdadero Mateo. Después me gustaría destacar a Renata, otra de las analistas, y a Facundo, un agente que más temprano que tarde se engancha con nuestra protagonista.

"Cómo vivir tu vida era lo que marcaba la diferencia. Efímera, pequeña en el inmenso cosmos del tiempo infinito. Pero tu vida, quizás tu única vida."

La narración es muy fluida, podes leer un capítulo en un suspiro, por lo que considero que es un libro ideal para leerte en un par de tardes, a lo que también contribuye la historia, llena de giros que aumentan el suspenso y la relación entre los personajes. Un pero que tengo que decir, es que el final se me hizo un poco apresurado, y quizás un poco abierto, en veinte páginas se solucionó prácticamente todo, espera una resolución un poco más detallada.

En conclusión, El efecto elefante es una más que recomendada novela sobre viajes en el tiempo con algunos pequeños toques de romance. Lo recomiendo a todos los lectores fanáticos de la ciencia ficción y de la historia, no los va a defraudar.


06 junio 2018

Bloggscritores 3

Mis muy queridos seres míticos.

El día de hoy vengo a ustedes con un retaso de cinco días en mi post. Se suponía que lo publicaría el 31 de mayo pero, por cuestiones fuera de mi alcance como las compañías de internet y la muerte de mi pc, no he podido postearla hasta este momento. De cualquier forma, agradezco enormemente a mis colaboradoras en esta iniciativa de Bloggscitores por echarme tantas porras en Whatsapp y decirme que no importa el tiempo, sino publicarla y, como es de esperarse, darnos la publicidad merecida. Es por eso que el día de hoy, antes de pasar de lleno a mostrarles mi pequeña historia sobre la palabra conexión, me tomaré el honor de presentar a mis colaboradoras:

https://leiwithmis.blogspot.mx/
Http://julianadelpopolo.blogspot.com
https://entre-cafey-libros.blogspot.com/
http://labibliotecadeailuz.blogspot.com
https://lectorasolitaria09.blogspot.com
http://dimarcheonline.wordpress.com

Como siempre, les recomiendo que se pasen por todos los foros y que, si los visitan, digan que van de nuestra parte. Todas ellas, me consta, son unas genios en lo que hacen. Ya me daré yo a la tarea de leer hoy todos sus escritos que, con toda franqueza, no he tenido tiempo de ver. Pero bueno, sin más qué decir al respecto, aquí les dejo mi cuento que está algo loco y no sé cómo es que ha llegado a la luz.

Conected

No se registra una camaradería como
 la que existía entre Castor y Pólux.

Mitos griegos II.
Robert Graves.

Estaba dormido cuando lo sintió, punzante en la muñeca derecha, como si alguien lo tomara de la extremidad hasta querer arrancársela. Se observó la mano, preocupado ya que el dolor no se detenía. Pese a que ese tipo de cosas le pasaban con frecuencia, Pólux no comprendía por qué. Era como si otra persona, como si un doble, padeciera lo que a él tanto le dolía. Se preguntó mentalmente si cuando a él lo lastimaban, ese otro también lo sentía. Por alguna extraña razón, estuvo seguro de que era el caso. Así que, molesto, tomó la navaja que su padre le había regalado hacía años y se pinchó el dedo. Pero a Cástor no le dolió demasiado. Su padrastro le había dado ya una tunda y dudaba que ese pincho en el dedo pudiera afectarlo más. No creía que haber dejado escapar a los cerdos fuera para tanto, menos si los había recuperado uno a uno antes de que la labor comenzara. Al final del día, no perdió ni tiempo ni cerdos. Sin embargo, como siempre pasaba, su padrastro no tenía compasión por nada. Pese a sus 13 años, el chico debía hacer las cosas como adulto, no había otra manera.

-La zorra de tu madre se largó nada más saliste del huevo y ahora tengo que lidiar contigo. ¡Por lo menos gánate el maldito pan que te llevas a la boca! –era su cuento de todos los días. Era por eso que, con el tiempo, Cástor había aprendido a no reírse sobre el tema del huevo. Cuando era más chico preguntó al respecto, pero lo único que se llevó fueron unos golpes secos y una cara de desagrado. Al pasar de los años, la referencia del huevo le parecía más bien una metáfora para decir que su madre se había ido en cuanto dejó de amamantarlo.

Así que se levantó del suelo, se ató bien las sandalias, y continuó con su trabajo antes de que su padrastro lo reprendiera por holgazanear. Mientras tanto, una vez que el dolor lo había despertado, Pólux también se puso en pie, pero de la cama. Se desperezó y observó a su hermana, Helena, todavía dormida en la cama gemela a la suya de la habitación que compartían. Le acarició el cabello y salió a una mañana fresca. Sabía que el clima cambiaría, como todos los días, que se volvería caluroso, pero al menos podía disfrutar de esto. Respiró profundo mientras una imagen lo asaltaba: un campo lleno de plantas cuyo nombre desconocía, y cerdos que iban y venían en el corral. Por alguna razón, sintió que estaba en casa.

Esa sensación le duró los siguientes 20 días. Pólux cerraba los ojos por momentos, intentando pensar qué era lo que le llamaba, de dónde venían esas imágenes. Incluso cuando sus visiones no eran buenas, se preguntaba sobre su origen. Era demasiado para él, un simple chico de ciudad a sus 13 años. Es por eso que ese día, cuando sintió que no pudo más, tomó sus cosas, empacó unas cuantas prendas y se despidió de su familia. Necesitaba salir a encontrar esa parte que sentía que le faltaba, fuera cual fuera. Necesitaba sentirse medianamente completo o, por lo menos, no sentirse tan perdido. Por otro lado, a unos 80 kilómetros de la ciudad, Cástor recibía otra tunda con un palo por vender una cabra sin permiso. Su padrastro había estado enfermo y, sin dinero, el muchacho se había visto forzado a vender la susodicha cabra y comprar unas hierbas. Claro que, en ese momento, mientras se dolía, tumbado en el suelo, se arrepentía totalmente de haberlo ayudado. Ahí dolorido, Cástor jamás se imaginó que alguien había salido en su búsqueda.

Los años pasaron, como todo en la visa. Cástor siguió trabajando la tierra bajo la estricta mirada de su padrastro mientras Pólux conocía lugares y gente, viajaba siempre protegido por la olímpica mirada de su padre a quien a veces dedicaba libaciones y hecatombes pidiéndole que lo ayudara en su búsqueda. Y así lo hizo, pero hasta tres años después, cuando Pólux casi se daba por vencido. Un hombre, un tal Jasón estaba reuniendo un grupo de personas para ir en busca de del Vellocino de Oro. Durante la noche, su padre se le apareció en sueños y le dijo que se enlistara con dicho hombre, que se uniera a él en una última aventura antes de que todo terminara, antes de que volviera a casa con Helena y  siguiera su vida de forma normal. Y eso hizo Pólux, al siguiente día apareció en el muelle, buscando a Jasón, y le dijo que se enlistaba. Jasón lo miró sin entender nada y alzó una ceja.

-Quedó claro la primera vez que me lo dijiste, muchacho –aseguró, confundiendo a Pólux con Cástor ya que este segundo, tras la inminente muerte de su padrastro el día anterior, se había sentido en la necesidad de salir a buscar aventura, de salir a buscar el propio rumbo de su vida. De cualquier forma, ya que Pólux no entendió el comentario, fue a apuntarse en la lista con el segundo de a bordo y se recargó contra la baranda del muelle, esperando por abordar.

Fue ahí cuando la mirada de ambos se cruzó. Era exactamente el mismo tono de ojos y la misma forma, sólo que había algunas diferencias. Cástor tenía la piel tostada por los años en el campo y su cabello era algo más oscuro, mientras que Pólux tenía unos rulos dorados que sacaban destellos con el reflejo del sol. En la distancia se estudiaron de los pies a la cabeza. Su complexión era la misma, pese a que Pólux no había trabajado demasiado su cuerpo. No se podría decir quién de los dos era más alto. Sin poder evitarlo, ambos se sonrieron cuando sus miradas volvieron a cruzarse. Entonces Cástor se acercó a Pólux y le dio un golpe seco y juguetón en el hombro.

-Me dolió el dedo esa vez –renegó a modo de broma.

FIN.

¿Qué les ha parecido? ¿Les ha gustado? ¿Debería retirarme del negocio? Como sea, saben que espero sus comentarios más abajo y que, además de leerlos todos, prometo comentarlos uno a uno ya que siempre son agradecidos. Por lo demás, sólo me queda aclarar que nada de esto está apegado a la mitología “oficial” así que le recomiendo a mis haters que no comiencen con lo de las edades de los gemelos y esto y lo otro. Y sin más qué decir por el momento, espero en serio que les haya gustado. Además les recuerdo que se pasen a las historias de mis compañeras y les dejen bellos comentarios.

Saludos enormes,



14 mayo 2018

La venganza del tigre azul

Autor: Eduardo González.
ISBN: 9789504656050
Género: young-adult, fantasía.
Editorial: Loqueleo.
Número de páginas: 128.
Sinopsis: Valentín despierta con una extraña sensación. Está flotando. Emerge de un abismo donde la muerte lo roza y vuelve a la vida. Un nuevo corazón se instala en su cuerpo. ¿Quién será su dueño? ¿Es eso lo que explica su nueva forma de pensar y de ser? ¿Es eso lo que impulsa sus ganas de separarse de Vera? Valentín debe enfrentar una verdad que lo atormenta y lo conduce a una peligrosa venganza.

Historieta y texto dialogan con elegancia, mientras tigres azules amenazan con cruzar los límites de la ficción. 

¡Muchas gracias a Loqueleo por el ejemplar!

Reseña: La venganza del tigre azul es una novedad de mayo por parte de Loqueleo, una editorial que últimamente me viene enviando varios libros de muy buena calidad, y este, como no podía ser de otra forma, sigue la misma línea, mejorándola incluso.

Valentín es un joven que sueña con jugar en la NBA, pero un día su corazón empieza a fallar y es sometido a un trasplante que llega de un donante anónimo. A partir de ese momento, comienza a sentir muchos cambios: en su forma de ser, de pensar, en sus gustos y hasta en cómo ve la relación que tiene con su novia Vera. Y así, ayudado por el libro El conde de Montecristo (uno de mis favoritos, por cierto), por su doctora, un librero y unos misteriosos sueños que tiene donde aparece un tigre azul, tratará de descubrir la verdad.

"Solo podemos enamorarnos de nuestras ideas, porque con ellas vamos a construir un mundo mejor, y de nuestras armas, porque es lo único que nos va a mantener con vida."

La historia me sorprendió bastante, debido a que junta temas que me gustan como el básquet con la literatura, y toca otros que creo que son necesarios para la sociedad actual como el bullying, además de que algunas partes del libro son narradas en formato historieta, cosa que voy a desarrollar un poco más adelante.

En la primera parte uno no tiene mucha idea de lo que está pasando, y yo formulé varias hipótesis, de las cuales ninguna fue verdad 😂, así que considero el hecho de que la trama no sea previsible como un punto a favor, a esta altura son pocos los libros de los cuales uno no sabe cómo va a terminar leyendo un par de capítulos.

"Todo mal tiene dos remedios; el tiempo y el silencio."

Los dibujos sinceramente me encantaron, no me esperaba que fueran tan buenos, creía que iban a ser más de relleno pero por suerte me equivoqué: la mayor parte de la recta final del libro está narrada solamente en este formato, decisión que considero más que correcta.

La narración es rápida, fluida y no se anda con vueltas. Es un libro excelente como para leer en una sentada, ya que no sólo se lee rápido, sino que la historia es absorbente, tiene unos personajes interesantes y una vuelta de tuerca promediando la mitad del libro que a mi me gustó mucho. Lo recomiendo a cualquier tipo de lector, La venganza del tigre azul resultó una de las mejores sorpresas para mí de lo que llevamos de 2018.

01 mayo 2018

Quizás en el tren

Autores: Martín Blasco y Andrea Ferrari.
ISBN: 9789504655053
Género: young adult.
Editorial: Loqueleo.
Número de páginas: 144.
Sinopsis: Alma -o Jiang Li para su familia- tiene diecisiete años. Vive en el barrio chino de Buenos Aires, acaba de enfrentar una mala experiencia amorosa y se siente sola. Jorge tiene treinta años, roba celulares en los trenes y tampoco pasa por su mejor momento. En apariencia no tienen nada que ver. Pero se cruzan. Una vez y otra vez.
Una novela a dos voces sobre las posibilidades perdidas y encontradas o lo que pasa cuando pensamos que nada está pasando.
Muchas gracias a Loqueleo Argentina por el ejemplar. 

RESEÑA: Si hay algo que me encanta de los libros de Loqueleo, es la variedad de historias que tienen, hace poco estaba leyendo Leyra, una novela de misterio, y antes alguno con toques más de ciencia, como Lo que guarda un caracol, y ahora les traigo la reseña de un YA con pequeños toqes de romance escrito a cuatro manos: Martín Blasco (de quien leí La oscuridad de los colores) y Andrea Ferrari (leí Las marcas de la mentira), dos autores que en su momento tuve que leer para el colegio y que me gustaron.

La historia gira alrededor de Alma, una joven que vive en el barrio chino con su familia, que proviene de China, quien no tiene una relación muy fluida con sus padres, en parte debido a su "primo" Quiang y que además viene de una mala experiencia romántica, y de Jorge, que se dedica a robar celulares en el subte de Buenos Aires para después revenderlos. Un día, estos dos peculiares personajes se cruzan...

"El extraordinario poder de la seguridad. Si se está seguro, se puede ir por el mundo sin límites. Actuar con seguridad es la clave."

No puedo extenderme más hablando de la trama porque al ser un libro corto tengo que cuidarme en lo que digo para no spoilear nada. Me gusta la variedad de temas que se tratan: el choque de culturas argentina-china, motivo porque Alma se siente más argentina que china, todo el trasfondo del robo de celulares y la forma en que la gente lo ve...

Este no es un libro romántico, al menos no explícitamente. El romance es un tema que se trata, pero, salvo contadas ocasiones, no es algo que haga que la trama avance. Y eso me gusta, porque permite que podamos conocer otros aspectos de los personajes, como la relación que tienen con sus familias.

"¿No será más bien que esa culpa, ese hacerse responsable, es una forma de sentir que las cosas están bajo control, que lo que sucede, por terrible que sea, al menos es por nuestro mérito o por nuestra culpa, porque lo duro es reconocer que las cosas suceden y ya, que no tenemos poder sobre nada?"

La narración se divide en un capítulo de Alma, seguido por otro de Jorge y así sucesivamente hasta el final. A mí me gustaron más los de Jorge, porque se habla un poco acerca de celulares y tecnologías, que es un tema que me interesa y me gusta.

Al ser un libro corto dividido en bastantes capítulos, Quizás en el tren es el candidato ideal de libro para ser leído en una tarde aburrida, porque es disfrutable y se deja leer, solamente me hubiera gustado un poco más de desarrollo en la "relación" entre los protagonistas. Así que recomiendo este libro a todo aquel que busque una lectura buena y más ligera de lo habitual.

30 abril 2018

Bloggscritores 2

Mis queridos inmortales.

¿Sorprendidos que de nuevo sea yo? Pues sí. Este fin de semana me he dado a la tarea de no abandonarlos y prometo ponerme al día con mis reseñas para cumplir con la cuota anual de 20 como mínimo. De verdad que trabajo en ello. Incluso tengo un libro en puerta de un latino amigo de un amigo –Jonathan Vázquez- que hasta el momento es buenísimo y otro más por parte de uno de nuestros grandes colaboradores. Además, claro, reseñas de Wattpad (estoy escogiendo algo que en serio merezca ser reseñado) y una sorpresa conjunta con colaboradores del mundo mortal originarios de mi ciudad que en serio les va a gustar tanto como a nosotros hacerlo. Pero bueno, vayamos al punto y entremos en materia. Como es de esperarse, vengo a ustedes el día de hoy porque es final de mes y, como cada final de mes durante estos seis meses, he de hacer un cuento que compartir junto con nuestros colaboradores. No se olviden pasarse a cada uno de los blogs y dejar un comentario constructivo, tanto si les gustó como si no, diciendo siempre que Caronte los manda. Antes de comenzar y, temiendo que no lleguen al final de mi historia, les dejo los links de las otras participantes para que estén al pendiente:


Y sin más preámbulo, mi “maravillosa” (sí, claro) historia cuya palabra clave de este mes es ENREDADERA:


Compulsión

Sabía que de algún modo, quizá, estaba mal, que lo mejor era dejar de lado esas ideas, esos mirar a través de la enredadera. Su único amigo le decía que estaba mal, que no podía ser esa necesidad tan compulsiva, tan apabullante. Además, él, Denis, se veía como un acosador para todos cuantos lo pudieran sorprender en el momento. Sin embargo, su mejor amigo no entendería del todo sus emociones porque él no había estado ahí, no había visto y sentido lo que él. Siempre que miraba a través de esa selva verde volvía se sentirlo, aunque fuera un momento, y lo recordaba vívidamente. De decirlo en voz alta, más que juzgarlo acosador, lo pensarían loco. Es por eso que Denis sonrió con nostalgia, recordando cómo había llegado a ese lugar.

Sólo tenía 16 cuando todo pasó. Huía de su madre sumisa y su padre que pensaba que las mujeres existían para acatar órdenes. Pese a su estado de varón, Denis siempre había pensado que dicho trato no era el indicado. Recordaba claramente que esa mañana se puso en pie a primera hora y comenzó a caminar por la calle sin rumbo fijo hasta que la vio. Cualquier otro día sólo le parecería un montón de plantas contra un muro extraño pero, esa mañana, era como si dichas plantas tuvieran consciencia propia. Podía escucharlas, por lo bajo, a todas esas hojas hablando las unas con las otras en una frecuencia que hasta el momento no había escuchado. Reculó ante dicho espectáculo y esperó en silencio, creyendo que quizá era una brisa arrastrando algo que producía ese sonido. Se quedó de pie, en mitad de la acera, esperando, hasta que una voz chillona lo hizo dar un bote en su lugar.

-Son fastidiosas cuando se ponen en ese plan –una chica bajita, que a duras penas le llegaba a la cintura, lo miraba con sus ojos enormes y castaños a través de unas pestañas espesas. Al momento Denis se dio cuenta del resto: de la cara medianamente infantil rodeada de un cabello sucio y liso que parecía cortado por ella misma, de la ropa sucia y raída que parecía demasiado grande para sus pequeños miembros. Confundido, Denis alzó una ceja –Te están pidiendo que no las escales –le aclaró y el chico sintió que se perdía de algo grande –Todas las enredaderas siempre piden lo mismo pero son pocos los que entienden la realidad. No es cuestión de treparlas, sino de atravesarlas.

En sus cortos 16 años (casi 17 porque estaba a tres días de cumplir años) nadie le había dicho una cosa tan extraña como esa.

-Detrás hay un muro –le informó Denis, como si la chica fuera retrasada. Pero ella no se lo tomó a mal y, al contrario, asintió con la cabeza.

-¿Qué clase de enredadera sería si no tuviera uno detrás? En ese caso se volvería un simple arbusto –hizo rodar los ojos, como si hubiera dicho la cosa más obvia del mundo y se encaminó hacia la enredadera sin siquiera apartarla de su camino y desapareció. Muerto de miedo, Denis se quedó unos segundos más antes de seguir a la chica, sacando valor de un lugar hasta entonces desconocido. Ella lo esperaba, sentada sobre una roca al final de un camino de tierra bordeado por un bosque que no tenía fin –Estaba comenzando a preocuparme. Pensé que tendría que regresar al mundo temporal por otro mortal normal y corriente –se estremeció como si la sola idea le preocupara –Soy Mabel, por cierto.

-Denis… -murmuró el chico, no muy convencido de qué hacer o decir. Vio que “Mabel” enfilaba por el camino y la siguió de cerca -¿Qué es este lugar?

-Es Ponath town –al ver la cara de desconcierto de Denis, explicó: -Es un lugar atemporal dentro de otra dimensiona a la que sólo se puede llegar de dos maneras: o eres invitado por un habitante –se señaló a sí misma –o sabes cómo llegar.

El resto siempre se lo ha guardado para él porque se entremezcla con hazañas increíbles. Si mal no recordaba había hasta un dragón involucrado. Según lo dicho por Mabel, todos en Ponath estaban cayendo lentamente en un sueño que, al pasar de dos días, los convertía en cenizas que se llevaba el viento. Desesperada, Mabel fue en busca de una anciana sabia que vivía lejos del pueblo. Fue ella la que le dijo que buscara a un mortal del mundo temporal y que lo llevara con el dragón, él sabría qué hacer. Y lo supo, dicho dragón llamado Aliztair los llevó en su lomo tan rápido como pudo a la choza de la vieja bruja que creó el conjuro pasadizo que conectaba Ponath con el mundo temporal. Ella, por mera rabia, había soltado ese conjuro que ponía a todos en un letargo que terminaba por desvanecerlos. Los odiaba, a todos, porque la habían desterrado simplemente por la extinción masiva de hombres-gato que ella se dispuso a hacer. ¡No era para tanto! Que supieran hablar, negociar y tuvieran su propio gobierno (a veces más funcional que el propio) no era motivo suficiente para considerarlos sus iguales. Le era irrelevante, incluso, que muchos quisieran ir como refugiados de guerra a las naciones de los elfos, los gnomos e incluso los duendes. Para ella no eran mas que seres insignificantes que le servían como materia prima de sus hechizos más potentes. Pero pudieron con ella. Denis pudo con ella. Su magia no lo afectaba porque era inmune a quedarse estancado y aletargado en el sueño. Su mundo se regía por horas que avanzaban, sucediéndose unas a las otras. Era imposible que la bruja lo dejara estático.

En todo eso pensaba mientras observaba la enredadera al otro lado de la avenida de esa nueva ciudad a la que se había mudado tras terminar la universidad. En eso y en la despedida. En las palabras de Mabel cuando le dijo que podía quedarse.

-Pero no quieres… -había murmurado la chica –Algo te espera en el lugar de los relojes… -lo miró por última vez con esos enormes y redondos ojos suyos antes de dejarlo cruzar. Pese a sus ganas, Denis no podía quedarse en Ponath. Su madre se quedaría completamente sola sin él, a merced de su padre. Era necesario regresar. Y así lo hizo. Al menos físicamente porque su mente vivía de forma constante en ese lugar que cada día parecía más un sueño que tuvo de pequeño. Se fue difuminando lentamente entre la frustración y el desasosiego de no poder regresar al no tener manera de contactar a nadie que lo llevara ni saber cómo llegar por sí mismo. Hacía más de seis años que su madre había muerto, ya no pertenecía a ese mundo y, sin embargo, nadie jamás había vuelto por él. Quizá después de todo sí que era un sueño, uno del que era necesario despertar.

Molesto consigo mismo se hizo la firme promesa de no volver a mirar a través de una enredadera a la espera de ver Ponath al otro lado. Nadie lo había buscado, ni Mabel, ni el dragón. ¡Él también los olvidaría! Se convertiría en ese hombre adulto que se suponía que debería ser, ese que tenía un trabajo cómodo pero mediocre en una oficina cualquiera… Reprimiría dentro de sí esa necesidad, esa compulsión a veces enferma de acercarse a ver si las hojas le susurraban de nuevo o si había algo más que un muro tras las enredaderas. Ignoraría el sudor en las manos o el escalofrío de emoción que le recorría la espalda cuando una brisa ligera movía las plantas. Haría como que ya no sentía ni pensaba nada sobre el tema. Sería como superar una adicción que lleva tantos años contigo que parece más bien una costumbre.

-Pareces demasiado enojado. Seguro que ya no las escuchas, pero te siguen pidiendo que no las escales –unos ojos redondos y grandes le devolvieron la mirada. Denis sonrió de forma genuina por primera vez en muchos años. Era momento de volver a casa.
FIN



¿Les ha gustado? ¿Sí? ¿No? Como siempre, espero sus dudas, quejas y amenazas de muerte en los comentarios, además de sus recomendaciones para hacer de este (y los anteriores o los que vengan) cuentos mejores. Por supuesto, también espero sus correcciones ortográficas. Miren que no soy Zeus aunque a veces lo parezca y cometo errores. Y creo que esto es todo, no tengo nada más qué decir por el momento excepto que, como siempre, estén al pendiente de nuestras reseñas y de todo lo que tenemos (y claro que escribiremos) para ustedes.


Saludos enormes,