06 junio 2018

Bloggscritores 3

Mis muy queridos seres míticos.

El día de hoy vengo a ustedes con un retaso de cinco días en mi post. Se suponía que lo publicaría el 31 de mayo pero, por cuestiones fuera de mi alcance como las compañías de internet y la muerte de mi pc, no he podido postearla hasta este momento. De cualquier forma, agradezco enormemente a mis colaboradoras en esta iniciativa de Bloggscitores por echarme tantas porras en Whatsapp y decirme que no importa el tiempo, sino publicarla y, como es de esperarse, darnos la publicidad merecida. Es por eso que el día de hoy, antes de pasar de lleno a mostrarles mi pequeña historia sobre la palabra conexión, me tomaré el honor de presentar a mis colaboradoras:

https://leiwithmis.blogspot.mx/
Http://julianadelpopolo.blogspot.com
https://entre-cafey-libros.blogspot.com/
http://labibliotecadeailuz.blogspot.com
https://lectorasolitaria09.blogspot.com
http://dimarcheonline.wordpress.com

Como siempre, les recomiendo que se pasen por todos los foros y que, si los visitan, digan que van de nuestra parte. Todas ellas, me consta, son unas genios en lo que hacen. Ya me daré yo a la tarea de leer hoy todos sus escritos que, con toda franqueza, no he tenido tiempo de ver. Pero bueno, sin más qué decir al respecto, aquí les dejo mi cuento que está algo loco y no sé cómo es que ha llegado a la luz.

Conected

No se registra una camaradería como
 la que existía entre Castor y Pólux.

Mitos griegos II.
Robert Graves.

Estaba dormido cuando lo sintió, punzante en la muñeca derecha, como si alguien lo tomara de la extremidad hasta querer arrancársela. Se observó la mano, preocupado ya que el dolor no se detenía. Pese a que ese tipo de cosas le pasaban con frecuencia, Pólux no comprendía por qué. Era como si otra persona, como si un doble, padeciera lo que a él tanto le dolía. Se preguntó mentalmente si cuando a él lo lastimaban, ese otro también lo sentía. Por alguna extraña razón, estuvo seguro de que era el caso. Así que, molesto, tomó la navaja que su padre le había regalado hacía años y se pinchó el dedo. Pero a Cástor no le dolió demasiado. Su padrastro le había dado ya una tunda y dudaba que ese pincho en el dedo pudiera afectarlo más. No creía que haber dejado escapar a los cerdos fuera para tanto, menos si los había recuperado uno a uno antes de que la labor comenzara. Al final del día, no perdió ni tiempo ni cerdos. Sin embargo, como siempre pasaba, su padrastro no tenía compasión por nada. Pese a sus 13 años, el chico debía hacer las cosas como adulto, no había otra manera.

-La zorra de tu madre se largó nada más saliste del huevo y ahora tengo que lidiar contigo. ¡Por lo menos gánate el maldito pan que te llevas a la boca! –era su cuento de todos los días. Era por eso que, con el tiempo, Cástor había aprendido a no reírse sobre el tema del huevo. Cuando era más chico preguntó al respecto, pero lo único que se llevó fueron unos golpes secos y una cara de desagrado. Al pasar de los años, la referencia del huevo le parecía más bien una metáfora para decir que su madre se había ido en cuanto dejó de amamantarlo.

Así que se levantó del suelo, se ató bien las sandalias, y continuó con su trabajo antes de que su padrastro lo reprendiera por holgazanear. Mientras tanto, una vez que el dolor lo había despertado, Pólux también se puso en pie, pero de la cama. Se desperezó y observó a su hermana, Helena, todavía dormida en la cama gemela a la suya de la habitación que compartían. Le acarició el cabello y salió a una mañana fresca. Sabía que el clima cambiaría, como todos los días, que se volvería caluroso, pero al menos podía disfrutar de esto. Respiró profundo mientras una imagen lo asaltaba: un campo lleno de plantas cuyo nombre desconocía, y cerdos que iban y venían en el corral. Por alguna razón, sintió que estaba en casa.

Esa sensación le duró los siguientes 20 días. Pólux cerraba los ojos por momentos, intentando pensar qué era lo que le llamaba, de dónde venían esas imágenes. Incluso cuando sus visiones no eran buenas, se preguntaba sobre su origen. Era demasiado para él, un simple chico de ciudad a sus 13 años. Es por eso que ese día, cuando sintió que no pudo más, tomó sus cosas, empacó unas cuantas prendas y se despidió de su familia. Necesitaba salir a encontrar esa parte que sentía que le faltaba, fuera cual fuera. Necesitaba sentirse medianamente completo o, por lo menos, no sentirse tan perdido. Por otro lado, a unos 80 kilómetros de la ciudad, Cástor recibía otra tunda con un palo por vender una cabra sin permiso. Su padrastro había estado enfermo y, sin dinero, el muchacho se había visto forzado a vender la susodicha cabra y comprar unas hierbas. Claro que, en ese momento, mientras se dolía, tumbado en el suelo, se arrepentía totalmente de haberlo ayudado. Ahí dolorido, Cástor jamás se imaginó que alguien había salido en su búsqueda.

Los años pasaron, como todo en la visa. Cástor siguió trabajando la tierra bajo la estricta mirada de su padrastro mientras Pólux conocía lugares y gente, viajaba siempre protegido por la olímpica mirada de su padre a quien a veces dedicaba libaciones y hecatombes pidiéndole que lo ayudara en su búsqueda. Y así lo hizo, pero hasta tres años después, cuando Pólux casi se daba por vencido. Un hombre, un tal Jasón estaba reuniendo un grupo de personas para ir en busca de del Vellocino de Oro. Durante la noche, su padre se le apareció en sueños y le dijo que se enlistara con dicho hombre, que se uniera a él en una última aventura antes de que todo terminara, antes de que volviera a casa con Helena y  siguiera su vida de forma normal. Y eso hizo Pólux, al siguiente día apareció en el muelle, buscando a Jasón, y le dijo que se enlistaba. Jasón lo miró sin entender nada y alzó una ceja.

-Quedó claro la primera vez que me lo dijiste, muchacho –aseguró, confundiendo a Pólux con Cástor ya que este segundo, tras la inminente muerte de su padrastro el día anterior, se había sentido en la necesidad de salir a buscar aventura, de salir a buscar el propio rumbo de su vida. De cualquier forma, ya que Pólux no entendió el comentario, fue a apuntarse en la lista con el segundo de a bordo y se recargó contra la baranda del muelle, esperando por abordar.

Fue ahí cuando la mirada de ambos se cruzó. Era exactamente el mismo tono de ojos y la misma forma, sólo que había algunas diferencias. Cástor tenía la piel tostada por los años en el campo y su cabello era algo más oscuro, mientras que Pólux tenía unos rulos dorados que sacaban destellos con el reflejo del sol. En la distancia se estudiaron de los pies a la cabeza. Su complexión era la misma, pese a que Pólux no había trabajado demasiado su cuerpo. No se podría decir quién de los dos era más alto. Sin poder evitarlo, ambos se sonrieron cuando sus miradas volvieron a cruzarse. Entonces Cástor se acercó a Pólux y le dio un golpe seco y juguetón en el hombro.

-Me dolió el dedo esa vez –renegó a modo de broma.

FIN.

¿Qué les ha parecido? ¿Les ha gustado? ¿Debería retirarme del negocio? Como sea, saben que espero sus comentarios más abajo y que, además de leerlos todos, prometo comentarlos uno a uno ya que siempre son agradecidos. Por lo demás, sólo me queda aclarar que nada de esto está apegado a la mitología “oficial” así que le recomiendo a mis haters que no comiencen con lo de las edades de los gemelos y esto y lo otro. Y sin más qué decir por el momento, espero en serio que les haya gustado. Además les recuerdo que se pasen a las historias de mis compañeras y les dejen bellos comentarios.

Saludos enormes,



14 mayo 2018

La venganza del tigre azul

Autor: Eduardo González.
ISBN: 9789504656050
Género: young-adult, fantasía.
Editorial: Loqueleo.
Número de páginas: 128.
Sinopsis: Valentín despierta con una extraña sensación. Está flotando. Emerge de un abismo donde la muerte lo roza y vuelve a la vida. Un nuevo corazón se instala en su cuerpo. ¿Quién será su dueño? ¿Es eso lo que explica su nueva forma de pensar y de ser? ¿Es eso lo que impulsa sus ganas de separarse de Vera? Valentín debe enfrentar una verdad que lo atormenta y lo conduce a una peligrosa venganza.

Historieta y texto dialogan con elegancia, mientras tigres azules amenazan con cruzar los límites de la ficción. 

¡Muchas gracias a Loqueleo por el ejemplar!

Reseña: La venganza del tigre azul es una novedad de mayo por parte de Loqueleo, una editorial que últimamente me viene enviando varios libros de muy buena calidad, y este, como no podía ser de otra forma, sigue la misma línea, mejorándola incluso.

Valentín es un joven que sueña con jugar en la NBA, pero un día su corazón empieza a fallar y es sometido a un trasplante que llega de un donante anónimo. A partir de ese momento, comienza a sentir muchos cambios: en su forma de ser, de pensar, en sus gustos y hasta en cómo ve la relación que tiene con su novia Vera. Y así, ayudado por el libro El conde de Montecristo (uno de mis favoritos, por cierto), por su doctora, un librero y unos misteriosos sueños que tiene donde aparece un tigre azul, tratará de descubrir la verdad.

"Solo podemos enamorarnos de nuestras ideas, porque con ellas vamos a construir un mundo mejor, y de nuestras armas, porque es lo único que nos va a mantener con vida."

La historia me sorprendió bastante, debido a que junta temas que me gustan como el básquet con la literatura, y toca otros que creo que son necesarios para la sociedad actual como el bullying, además de que algunas partes del libro son narradas en formato historieta, cosa que voy a desarrollar un poco más adelante.

En la primera parte uno no tiene mucha idea de lo que está pasando, y yo formulé varias hipótesis, de las cuales ninguna fue verdad 😂, así que considero el hecho de que la trama no sea previsible como un punto a favor, a esta altura son pocos los libros de los cuales uno no sabe cómo va a terminar leyendo un par de capítulos.

"Todo mal tiene dos remedios; el tiempo y el silencio."

Los dibujos sinceramente me encantaron, no me esperaba que fueran tan buenos, creía que iban a ser más de relleno pero por suerte me equivoqué: la mayor parte de la recta final del libro está narrada solamente en este formato, decisión que considero más que correcta.

La narración es rápida, fluida y no se anda con vueltas. Es un libro excelente como para leer en una sentada, ya que no sólo se lee rápido, sino que la historia es absorbente, tiene unos personajes interesantes y una vuelta de tuerca promediando la mitad del libro que a mi me gustó mucho. Lo recomiendo a cualquier tipo de lector, La venganza del tigre azul resultó una de las mejores sorpresas para mí de lo que llevamos de 2018.

01 mayo 2018

Quizás en el tren

Autores: Martín Blasco y Andrea Ferrari.
ISBN: 9789504655053
Género: young adult.
Editorial: Loqueleo.
Número de páginas: 144.
Sinopsis: Alma -o Jiang Li para su familia- tiene diecisiete años. Vive en el barrio chino de Buenos Aires, acaba de enfrentar una mala experiencia amorosa y se siente sola. Jorge tiene treinta años, roba celulares en los trenes y tampoco pasa por su mejor momento. En apariencia no tienen nada que ver. Pero se cruzan. Una vez y otra vez.
Una novela a dos voces sobre las posibilidades perdidas y encontradas o lo que pasa cuando pensamos que nada está pasando.
Muchas gracias a Loqueleo Argentina por el ejemplar. 

RESEÑA: Si hay algo que me encanta de los libros de Loqueleo, es la variedad de historias que tienen, hace poco estaba leyendo Leyra, una novela de misterio, y antes alguno con toques más de ciencia, como Lo que guarda un caracol, y ahora les traigo la reseña de un YA con pequeños toqes de romance escrito a cuatro manos: Martín Blasco (de quien leí La oscuridad de los colores) y Andrea Ferrari (leí Las marcas de la mentira), dos autores que en su momento tuve que leer para el colegio y que me gustaron.

La historia gira alrededor de Alma, una joven que vive en el barrio chino con su familia, que proviene de China, quien no tiene una relación muy fluida con sus padres, en parte debido a su "primo" Quiang y que además viene de una mala experiencia romántica, y de Jorge, que se dedica a robar celulares en el subte de Buenos Aires para después revenderlos. Un día, estos dos peculiares personajes se cruzan...

"El extraordinario poder de la seguridad. Si se está seguro, se puede ir por el mundo sin límites. Actuar con seguridad es la clave."

No puedo extenderme más hablando de la trama porque al ser un libro corto tengo que cuidarme en lo que digo para no spoilear nada. Me gusta la variedad de temas que se tratan: el choque de culturas argentina-china, motivo porque Alma se siente más argentina que china, todo el trasfondo del robo de celulares y la forma en que la gente lo ve...

Este no es un libro romántico, al menos no explícitamente. El romance es un tema que se trata, pero, salvo contadas ocasiones, no es algo que haga que la trama avance. Y eso me gusta, porque permite que podamos conocer otros aspectos de los personajes, como la relación que tienen con sus familias.

"¿No será más bien que esa culpa, ese hacerse responsable, es una forma de sentir que las cosas están bajo control, que lo que sucede, por terrible que sea, al menos es por nuestro mérito o por nuestra culpa, porque lo duro es reconocer que las cosas suceden y ya, que no tenemos poder sobre nada?"

La narración se divide en un capítulo de Alma, seguido por otro de Jorge y así sucesivamente hasta el final. A mí me gustaron más los de Jorge, porque se habla un poco acerca de celulares y tecnologías, que es un tema que me interesa y me gusta.

Al ser un libro corto dividido en bastantes capítulos, Quizás en el tren es el candidato ideal de libro para ser leído en una tarde aburrida, porque es disfrutable y se deja leer, solamente me hubiera gustado un poco más de desarrollo en la "relación" entre los protagonistas. Así que recomiendo este libro a todo aquel que busque una lectura buena y más ligera de lo habitual.

30 abril 2018

Bloggscritores 2

Mis queridos inmortales.

¿Sorprendidos que de nuevo sea yo? Pues sí. Este fin de semana me he dado a la tarea de no abandonarlos y prometo ponerme al día con mis reseñas para cumplir con la cuota anual de 20 como mínimo. De verdad que trabajo en ello. Incluso tengo un libro en puerta de un latino amigo de un amigo –Jonathan Vázquez- que hasta el momento es buenísimo y otro más por parte de uno de nuestros grandes colaboradores. Además, claro, reseñas de Wattpad (estoy escogiendo algo que en serio merezca ser reseñado) y una sorpresa conjunta con colaboradores del mundo mortal originarios de mi ciudad que en serio les va a gustar tanto como a nosotros hacerlo. Pero bueno, vayamos al punto y entremos en materia. Como es de esperarse, vengo a ustedes el día de hoy porque es final de mes y, como cada final de mes durante estos seis meses, he de hacer un cuento que compartir junto con nuestros colaboradores. No se olviden pasarse a cada uno de los blogs y dejar un comentario constructivo, tanto si les gustó como si no, diciendo siempre que Caronte los manda. Antes de comenzar y, temiendo que no lleguen al final de mi historia, les dejo los links de las otras participantes para que estén al pendiente:


Y sin más preámbulo, mi “maravillosa” (sí, claro) historia cuya palabra clave de este mes es ENREDADERA:


Compulsión

Sabía que de algún modo, quizá, estaba mal, que lo mejor era dejar de lado esas ideas, esos mirar a través de la enredadera. Su único amigo le decía que estaba mal, que no podía ser esa necesidad tan compulsiva, tan apabullante. Además, él, Denis, se veía como un acosador para todos cuantos lo pudieran sorprender en el momento. Sin embargo, su mejor amigo no entendería del todo sus emociones porque él no había estado ahí, no había visto y sentido lo que él. Siempre que miraba a través de esa selva verde volvía se sentirlo, aunque fuera un momento, y lo recordaba vívidamente. De decirlo en voz alta, más que juzgarlo acosador, lo pensarían loco. Es por eso que Denis sonrió con nostalgia, recordando cómo había llegado a ese lugar.

Sólo tenía 16 cuando todo pasó. Huía de su madre sumisa y su padre que pensaba que las mujeres existían para acatar órdenes. Pese a su estado de varón, Denis siempre había pensado que dicho trato no era el indicado. Recordaba claramente que esa mañana se puso en pie a primera hora y comenzó a caminar por la calle sin rumbo fijo hasta que la vio. Cualquier otro día sólo le parecería un montón de plantas contra un muro extraño pero, esa mañana, era como si dichas plantas tuvieran consciencia propia. Podía escucharlas, por lo bajo, a todas esas hojas hablando las unas con las otras en una frecuencia que hasta el momento no había escuchado. Reculó ante dicho espectáculo y esperó en silencio, creyendo que quizá era una brisa arrastrando algo que producía ese sonido. Se quedó de pie, en mitad de la acera, esperando, hasta que una voz chillona lo hizo dar un bote en su lugar.

-Son fastidiosas cuando se ponen en ese plan –una chica bajita, que a duras penas le llegaba a la cintura, lo miraba con sus ojos enormes y castaños a través de unas pestañas espesas. Al momento Denis se dio cuenta del resto: de la cara medianamente infantil rodeada de un cabello sucio y liso que parecía cortado por ella misma, de la ropa sucia y raída que parecía demasiado grande para sus pequeños miembros. Confundido, Denis alzó una ceja –Te están pidiendo que no las escales –le aclaró y el chico sintió que se perdía de algo grande –Todas las enredaderas siempre piden lo mismo pero son pocos los que entienden la realidad. No es cuestión de treparlas, sino de atravesarlas.

En sus cortos 16 años (casi 17 porque estaba a tres días de cumplir años) nadie le había dicho una cosa tan extraña como esa.

-Detrás hay un muro –le informó Denis, como si la chica fuera retrasada. Pero ella no se lo tomó a mal y, al contrario, asintió con la cabeza.

-¿Qué clase de enredadera sería si no tuviera uno detrás? En ese caso se volvería un simple arbusto –hizo rodar los ojos, como si hubiera dicho la cosa más obvia del mundo y se encaminó hacia la enredadera sin siquiera apartarla de su camino y desapareció. Muerto de miedo, Denis se quedó unos segundos más antes de seguir a la chica, sacando valor de un lugar hasta entonces desconocido. Ella lo esperaba, sentada sobre una roca al final de un camino de tierra bordeado por un bosque que no tenía fin –Estaba comenzando a preocuparme. Pensé que tendría que regresar al mundo temporal por otro mortal normal y corriente –se estremeció como si la sola idea le preocupara –Soy Mabel, por cierto.

-Denis… -murmuró el chico, no muy convencido de qué hacer o decir. Vio que “Mabel” enfilaba por el camino y la siguió de cerca -¿Qué es este lugar?

-Es Ponath town –al ver la cara de desconcierto de Denis, explicó: -Es un lugar atemporal dentro de otra dimensiona a la que sólo se puede llegar de dos maneras: o eres invitado por un habitante –se señaló a sí misma –o sabes cómo llegar.

El resto siempre se lo ha guardado para él porque se entremezcla con hazañas increíbles. Si mal no recordaba había hasta un dragón involucrado. Según lo dicho por Mabel, todos en Ponath estaban cayendo lentamente en un sueño que, al pasar de dos días, los convertía en cenizas que se llevaba el viento. Desesperada, Mabel fue en busca de una anciana sabia que vivía lejos del pueblo. Fue ella la que le dijo que buscara a un mortal del mundo temporal y que lo llevara con el dragón, él sabría qué hacer. Y lo supo, dicho dragón llamado Aliztair los llevó en su lomo tan rápido como pudo a la choza de la vieja bruja que creó el conjuro pasadizo que conectaba Ponath con el mundo temporal. Ella, por mera rabia, había soltado ese conjuro que ponía a todos en un letargo que terminaba por desvanecerlos. Los odiaba, a todos, porque la habían desterrado simplemente por la extinción masiva de hombres-gato que ella se dispuso a hacer. ¡No era para tanto! Que supieran hablar, negociar y tuvieran su propio gobierno (a veces más funcional que el propio) no era motivo suficiente para considerarlos sus iguales. Le era irrelevante, incluso, que muchos quisieran ir como refugiados de guerra a las naciones de los elfos, los gnomos e incluso los duendes. Para ella no eran mas que seres insignificantes que le servían como materia prima de sus hechizos más potentes. Pero pudieron con ella. Denis pudo con ella. Su magia no lo afectaba porque era inmune a quedarse estancado y aletargado en el sueño. Su mundo se regía por horas que avanzaban, sucediéndose unas a las otras. Era imposible que la bruja lo dejara estático.

En todo eso pensaba mientras observaba la enredadera al otro lado de la avenida de esa nueva ciudad a la que se había mudado tras terminar la universidad. En eso y en la despedida. En las palabras de Mabel cuando le dijo que podía quedarse.

-Pero no quieres… -había murmurado la chica –Algo te espera en el lugar de los relojes… -lo miró por última vez con esos enormes y redondos ojos suyos antes de dejarlo cruzar. Pese a sus ganas, Denis no podía quedarse en Ponath. Su madre se quedaría completamente sola sin él, a merced de su padre. Era necesario regresar. Y así lo hizo. Al menos físicamente porque su mente vivía de forma constante en ese lugar que cada día parecía más un sueño que tuvo de pequeño. Se fue difuminando lentamente entre la frustración y el desasosiego de no poder regresar al no tener manera de contactar a nadie que lo llevara ni saber cómo llegar por sí mismo. Hacía más de seis años que su madre había muerto, ya no pertenecía a ese mundo y, sin embargo, nadie jamás había vuelto por él. Quizá después de todo sí que era un sueño, uno del que era necesario despertar.

Molesto consigo mismo se hizo la firme promesa de no volver a mirar a través de una enredadera a la espera de ver Ponath al otro lado. Nadie lo había buscado, ni Mabel, ni el dragón. ¡Él también los olvidaría! Se convertiría en ese hombre adulto que se suponía que debería ser, ese que tenía un trabajo cómodo pero mediocre en una oficina cualquiera… Reprimiría dentro de sí esa necesidad, esa compulsión a veces enferma de acercarse a ver si las hojas le susurraban de nuevo o si había algo más que un muro tras las enredaderas. Ignoraría el sudor en las manos o el escalofrío de emoción que le recorría la espalda cuando una brisa ligera movía las plantas. Haría como que ya no sentía ni pensaba nada sobre el tema. Sería como superar una adicción que lleva tantos años contigo que parece más bien una costumbre.

-Pareces demasiado enojado. Seguro que ya no las escuchas, pero te siguen pidiendo que no las escales –unos ojos redondos y grandes le devolvieron la mirada. Denis sonrió de forma genuina por primera vez en muchos años. Era momento de volver a casa.
FIN



¿Les ha gustado? ¿Sí? ¿No? Como siempre, espero sus dudas, quejas y amenazas de muerte en los comentarios, además de sus recomendaciones para hacer de este (y los anteriores o los que vengan) cuentos mejores. Por supuesto, también espero sus correcciones ortográficas. Miren que no soy Zeus aunque a veces lo parezca y cometo errores. Y creo que esto es todo, no tengo nada más qué decir por el momento excepto que, como siempre, estén al pendiente de nuestras reseñas y de todo lo que tenemos (y claro que escribiremos) para ustedes.


Saludos enormes,


La lógica inexplicable de mi vida

Autor: Benjamin Alire Sáenz.
ISBN: 9789877472912
Género: young adult.
Editorial: V&R YA.
Número de páginas: 472.
Sinopsis: Durante toda mi vida me sentí seguro de todo. Tengo el mejor papá que alguien podría pedir. Mi familia, de raíces mexicanas, siempre estuvo ahí. Samantha y Fito, mis mejores amigos, son simplemente eso: los mejores. Al menos para mí.
Pero hay algo que me perturba.
Y sé que todo está a punto de cambiar para siempre. Tal vez de eso se trate la vida, de cambiar, crecer, arriesgarnos. Pero necesito encontrarle una lógica, un sentido, antes de perderme en mí mismo.
¿Quién soy? ¿Por qué me siento así? Espero descubrirlo. Pronto.

RESEÑA: Uff, ¿por dónde debería empezar? La lógica inexplicable de mi vida es la primera novela que leo del escritor Benjamin Alire Sáenz, más conocido por su libro Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo, el cual todavía no pude conseguir. Compré este libro cuando estaba en un momento complicado de mi vida, fue más bien una de esas compras para sacarse las ganas de algo. Y hoy, casi un año después de ese momento, y tras un mes de lectura, debo decir que este es quizás uno de los mejores libros que leí en mi vida.

La historia, ubicada en El Paso, Texas, cerca de la frontera de los EEUU con México, gira alrededor de Salvador, un joven de unos diecisiete años que vive con su padre, quien lo adoptó después de que su madre biológica falleciera. No sabe nada de su padre biológico, o "bio-padre", como se lo llama en la novela. Salvador no sabe muy bien qué es lo que quiere para su futuro, es alguien que siempre ha intentado mantenerse al margen de todo, pero ahora están pasando cosas en su interior y él no sabe por qué.

"Y eso es lo que pensé: las palabras existen solo en teoría. Y luego un día como cualquier otro te cruzas con una palabra que solo existe en teoría y te encuentras con ella cara a cara. Y luego aquella palabra se convierte en alguien que conoces."

Ahí entra en juego su mejor amiga desde la infancia, Sam, una chica que es más activa, más viva y rebelde, y que vive en continúas peleas con su madre. Por otro lado tenemos a Fito, que viene de una familia de adictos a las drogas y que aún así la pelea para poder llegar a asistir a la universidad. Estos tres podemos decir que son el trío protagonista, pero hay muchos personajes más. Como por ejemplo Vicente, el papá de Salvador, un pintor, y la madre de éste, Mima, con quienes el protagonista forma unas relaciones hermosas y muy creíbles.

Como habrán visto, no expliqué prácticamente nada del "problema" de la historia, más que nada porque en La lógica inexplicable de mi vida no hay un solo nudo que conlleve a un solo desenlace, sino que son muchas las situaciones por las que los personajes van pasando, y el libro se centra en cómo estos hechos repercuten en ellos, más que nada en sus emociones: cómo afrontan una pérdida, una pelea, una amistad, la sexualidad, y hasta temas que no se suelen tocar como deberían, como el abuso o las drogas.

"El dolor significa que amabas a alguien. Que realmente amabas a alguien."

Este fue el primer libro que admito que provocó que me emocionara, no una, sino dos veces. Lógicamente no puede decir en qué momentos, así que me voy a limitar a contarles que me hicieron pensar muchísimo, sobretodo en el mundo en que uno valora a la gente que quiere. Porque varias veces más allá de estas situaciones me sentí identificado con Salvador porque es un adolescente de mi edad, y muchas cosas que él pasa durante el libro fueron cosas que también a mi me pasaron o me pasan, como el no saber cómo encarar el tema de elegir una carrera para la universidad.

La novela cuenta con casi quinientas páginas, que a simple vista puede parecer mucho tratándose de un YA, género cuyos libros normalmente rondan las trescientas páginas a lo sumo. Sin embargo, no considero que eso sea una desventaja, todo lo contrario, porque la narración se encarga de que cada capítulo, cada hoja, tiene un significado y contribuye a la trama. Podía leer cincuenta hojas en poco tiempo, después miraba el reloj y quedaba tipo "¿en serio pasó tan poco tiempo?", porque te absorbe y te hace querer leer más y más.

"Mirar a alguien, realmente mirarlo. Eso es amor."

Nunca había usado tantos post-it en un libro como con este, donde usé alrededor de veinte, fueron tantas las frases o situaciones que me encantaron, que es una lástima que por cuestiones de organización de la reseña solamente pueda poner unas pocas.

Párrafo aparte se merece la edición, que como todo libro de VRYA, es hermosa, cada página tiene decoraciones de rayitos, hojas o signos de exclamación que hacen más llevadera aún si cabe la experiencia de lectura.

"A veces postergas cosas. Y te vuelves adicto a postergarlas."

Bueno, hace bastante que no disfrutaba tanto hacer una reseña. La lógica inexplicable de mi vida se convirtió en uno de mis libros favoritos de siempre. Sus personajes, la trama, todo lo que pasa simplemente me encantaron. Lo recomiendo a todo aquel que quiera leer un excelente YA, o más bien a cualquier adolescente.




27 abril 2018

Macario

Autor (es): B. Traven.
ISMB: 970-643-644-8.
Género: Fantasía.
Editorial: Selector.
Número de páginas: 105 páginas..
Saga: No.
Sinopsis: Macario es la singular aventura o desaventura de un hombre humilde, hambriento, que al dar satisfacción al mayor deseo de su vida--comerse en soledad un pavo entero--recibe poderes sobre la vida y la muerte. A partir de ese momento, Macario vive experiencias extraordinarias


Mis muy queridos seres míticos. Hace un montón que no me pasaba a escribir y la verdad es que todo se lo debo a la necesaria y maravillosa escuela. Me ha tenido terriblemente ocupado en sus asuntos pero, por otro lado y en las buenas noticias, me da mucho más y mejor material para traerles, de manera que mejor no me quejo de nada. Todo es genial, así que merece el sacrificio que hago por ello.

Dejando de lado mis desvarios, me pondré a esto y les explico rápidamente de qué va Macario porque la sinopsis que venía en la contraportada del libro es terriblemente escasa. Pues bien, Macario es la historia de un hombre que lleva dicho nombre. Es un hombre humilde de pueblo pequeño que tala árboles para vivir y lo único que desea en la vida es comer un pavo él solo, sin la mirada hambrienta de sus hijos o su mujer para verse obligado a compartir. Un día, y con muchos esfuerzos, su mujer compra y cocina el tan preciado pavo y se lo da para que se vaya solo al bosque y lo consuma. Ya ahí, cuando Macario cree que podrá devorarlo a sus anchas, se le aparecen tres personas que le pien un pedazo pero él sólo accede con la última porque... Y los dejaré en eso, con la intriga de saber qué tiene de especial este ser para que Macario quiera compartir su tan preciado pavo. Porque miren que este es sólo el inicio básico, todo lo importante viene después, cuando uno comprende a qué y por qué llegó el forastero pidiendo comida y, lo que es mejor, la recompensa que le dará al talador de árboles por el favor que le hace. ¿Los emociona hasta ahora? ¡Y miren que todavía no comienzo con la reseña como debería! Pero vamos a eso.

Bien, además de toda la intriga que ya les di arriba, ¿por qué Macario vale la pena de ser leído? Pues les cuento que cuenta con un lenguaje sensillísimo que cualquiera, incluso un niño, puede entender. Además que es tan corto que lo lees en las dos horas de viaje que haces en transporte público hasta tu casa -se los digo por experiencia-. Físicamente es un libro accesible que maneja unas cuantas palabras complicadas pero que en términos generales es muy fácil de leer y llevar. Además tiene una trama tan buena que te atrapa desde el primer momento y te hace querer seguir leyendo. Este es uno de esos libros que te mantienen todo el tiempo al filo de tu asiento, muerto de miedo, desesperación y hambre.

Los personajes, pese a que no se sabe muy bien de ellos y se conoce poco de su pasado, son tan buenos que uno se identifica con Macario al momento porque, sí, sólo nos podemos identificar con Macario. Y no porque unos suframos lo que él, sino por todo el simbolismo que ofrece ese momento preciso del pavo, ese en que se sienta y lo aborda la primera persona. Uno se piensa dos veces la situación que parece terriblemente normal pero que deriva en algo más. Sin duda este es un aspecto que impacta porque te hace razonar sobre tus propias desiciones, además me parece que incita a ser más inteligente y listo, a razonar mejor las cosas antes de actuar impulsivamente. Creo que esa es una de sus mayores cualidades. Este libro no te entrega nada a menos que tú lo pienses. Está tan lleno de símbolos, formas y comentarios precisos que sólo tienen sentido si lo analizas dos veces; que desenmarañarlo se vuelve necesario.

Claro que hay otros aspectos relevantes, por ejemplo su final. No diré mucho de él, sólo que es algo inesperado, terriblemente inesperado, y que te hace dudar o replantearte todo lo que habías leído hasta el momento. Es una especie de sueño dentro del sueño que alguien una vez tuvo el valor de soñar mientras era soñado. 

Creo que no me queda más que decir respecto a este maravilloso y corto libro que le garantiza a quien lo lea al menos dos horas de BUENÍSIMO entretenimiento. Se lo recomiendo a los adolescentes inteligentes que no teman a la oscuridad y a todo el adulto que quiera una gran aventura que los deje pensando en el libro sin importar cuánto tiempo haya pasado desde que lo leyeron. Y sobre todo, se lo recomiendo a Nahum, hijo de la enfermera Irma, porque estoy bien segura que es muy de tu estilo.

Saludos enormes,






01 abril 2018

Leyra

Autor: Pablo De Santis.
ISBN: 9789504655374
Género: young adult.
Editorial: Loqueleo.
Número de páginas: 216.
Sinopsis: Leyra es la nueva alumna en el Instituto Témpore, colegio de chicas orientado al aprendizaje del dibujo. Allí desarrollará sus habilidades como ilustradora y participará de un concurso que le cambiará la vida. Amenazantes compañeras, exigentes profesoras y un secreto bien guardado atraparán a los lectores de esta novela de suspenso, donde no faltan los fantasmas y las muertes extrañas.
«Le pareció que las otras alumnas eran más diestras que ella, y más rápidas. Para ellas era un día como todos. Para Leyra, algo único. Ellas no recordarían nada de ese día. Leyra lo recordaría para siempre. Es el privilegio o la maldición de hacer algo por primera vez.»
¡Gracias a Loqueleo Argentina por el ejemplar!

Reseña: Leyra es una novedad de marzo por parte del sello Loqueleo de Santillana, siendo la nueva novela del querido escritor Pablo de Santis, autor de obras como El inventor de juegos o El Último Espía.

La trama gira alrededor de Leyra, una joven que vive junto a su abuela en una pequeña ciudad rural donde la única opción existente para completar sus estudios secundarios es el misterioso Instituto Témpore, un internado de caligrafía y dibujo exclusivo para mujeres. Allí, deberá enfrentarse a una exigencia y competencia a las que no está acostumbrada.

"Reparar algo que se ha roto siempre da una satisfacción particular, más intensa inclusive que la de crear algo. El que crea no sabe si tiene sentido lo que ha hecho, pero reparar algo es volver a instalar en el mundo algo que ya tenía ganado su lugar."

La historia es interesante y misteriosa y al principio tiene una onda a serie estadounidense ambientada en una secundaria, con los conflictos entre estudiantes, los profesores que guardan secretos y el propio trasfondo de la escuela misma. En este libro nos encontraremos con varios plot twists, cada uno de variada importancia, motivado quizás por el hecho de que cada parte del libro tenga su pequeña subtrama.

La narración es lo que llamaría simple, lo que me gusta pero a la vez no me termina de convencer, me explico: me gusta porque el autor no se demora explicando cosas intrascendentes y me desagrada porque da la sensación de que todo pasa muy rápido. Otra cosa que me gustó es que se habla un poco de los diferentes tipos de caligrafía y de cosas como la función de las ilustraciones en los libros.

"Cuando la gente deja de trabajar, se encuentra con tiempo para descubrir toda clase de dolencias. Se reciben de médicos de sí mismos y ven en todo señal de alarma."

Leyra me pareció una protagonista interesante, si bien creo que lo mejorcito en este aspecto está en los personajes secundarios: Bastiana, que viene a ser la antagonista de la historia, el señor Témpore, Javiera y la directora del Instituto, la señora Lamarr.

En conclusión, recomiendo Leyra a todos los que buscan una lectura un poco más ligera de lo habitual, pero que sin embargo tiene muy buenos toques de thriller y suspenso. Se lleva una puntuación de cuatro estrellas sobre cinco posibles.


31 marzo 2018

Blogscritores 1

Mis muy queridos lectores del inframundo.

El día de hoy vengo a ustedes con el torso vacío lleno de alegría. Es el inicio de nuestra nueva iniciativa Blogscritores. Para los que no saben, esta iniciativa se formó gracias a una conversación con Ailin por Facebook y pues, bueno, aquí nos tienen, dando lo mejor de todas nosotras –porque no se inscribieron chicos, hasta el momento. Si esto progresa ya veremos una segunda ronda –.

Para los que no hayan prestado mucha atención a nada en particular, les explico. La idea es cada mes escoger una palabra y sobre ella armar un cuento de mínimo dos hojas en Word y máximo tres. Somos seis personas en la iniciativa y el plan a largo plazo es darnos a conocer todos en los blogs de los otros. Al final del día lo que queremos es convivir entre bloggers y, por qué no, a la larga hacernos de más seguidores. A continuación les pongo los links de cada blog para que se vayan familiarizando. 

https://leiwithmis.blogspot.mx/
Http://julianadelpopolo.blogspot.com
https://entre-cafey-libros.blogspot.com/
http://labibliotecadeailuz.blogspot.com
https://lectorasolitaria09.blogspot.com
http://dimarcheonline.wordpress.com

Sin más preámbulo les diré que en esta ocasión toca la palabra MUERTE como tema principal de nuestra entrada. Así no les digo más y dejo que las palabras hablen. Eso sí, les recuerdo que se pasen cuanto antes a leer el resto de los cuentos y no sean tan malos conmigo que todo esto lo hacemos como escritores aficionados.


Las vacaciones de la muerte
La noticia estaba circulando alrededor del globo de forma indiscriminada. Todos los noticiarios lo transmitían en vivo en cualquier idioma del que hubiera conocimiento. La directora general de la OMS miraba a la cámara muerta de rabia y ella, la Muerte, casi podía sentir que se dirigía a su persona, que esa mirada fija en la cámara iba dirigida a su ser milenario. Luego de eones sin sentir una sola cosa, la Muerte se estremeció hasta el tuétano.
 
-Te declaro la guerra –sentenció la directora ante la cámara con un tono aparentemente tranquilo –Por todos esos seres que te has llevado injustamente. Crees que puedes con nosotros pero no te percatas de que somos la punta de la cadena alimenticia. Nuestra inteligencia superior nos da armas incluso en contra tuya.

La Muerte tenía muchos argumentos en contra de esas palabras, pero se lo pensó un segundo. ¿Sería correcto aparecer frente a esos cientos de millones de personas insignificantes para hacerles ver su lugar en el cosmos? Siempre había sentido que se daban demasiados aires para ser alguien que moría a la mínima provocación, pero ese tipo de declaraciones eran demasiado. ¿Es que no entendían su función? Se la pasaban quejándose de su existencia y, sin embargo, había tanto en que los ayudaba. Suspiró sin dejar vaho contra el cristal de la tienda departamental donde miraba las noticias y esperó en silencio. Su lista decía que dentro de 30 segundos el hombre gordo sacaría un arma y le volaría la cabeza a la cajera. Fue en ese segundo, en el número 29, que tomó la decisión determinante que afectaría a todos esos simples mortales demasiado pagados de sí mismos. Decían que tenían tecnología tan avanzada que la dejarían en vergüenza, que pensaban ganarle la guerra… No ganarían nada si no se presentaba ese suceso. ¿Qué pasaría si se iba? ¿Qué tan difícil sería tomar vacaciones en otro de los billones de planetas que estaban habitados en ese momento en la Vía Láctea? Al final del día, según las declaraciones de la directora de la OMS, los seres humanos, los habitantes de la tierra, no la necesitaban. 

Giró en redondo para observarlos. ¿Qué harían estos seres obesos y egoístas si ella se iba? Vamos, que ni siquiera ellos apreciaban su propia vida. Iban y venían por el globo estresando sus cuerpos, comiendo basura, trabajando demasiado, sin pararse ni un solo momento a observar los paisajes que antaño eran primordiales. Los padres malcriaban a sus hijos, siempre procurando darles todo y sin enseñarles la forma de ganárselo. Las mujeres renegando del machismo y procurando iniciar campañas tan tiránicas como la postura que tanto odiaban. Los niños haciendo rabietas en público sin ser castigados sólo porque sus padres no quisieron comprarles el juguete de moda. Todos ellos gordos, con papadas inmensas y muslos del tamaño de troncos, siendo arrastrados por todos esos aparatos que gente un poco más ingeniosa inventaba para transportar a los holgazanes. Ellos no eran nada y no se daban cuenta de ello. Y fue precisamente por eso que la Muerte, sonriendo, dejó caer la hoz contra el asfalto de esa calle, frente a ese aparador, y desapareció.
El primero en notarlo fue Marcus Acher. Estadounidense. Cuarenta y siete años. 158 kilogramos de hamburguesas diarias compradas en la esquina de su oficina. Con tres hijas adolescentes y una mujer en casa que lo esperaban para cenar esa noche con la noticia que la menor de su progenie estaba embarazada de ese inmigrante indocumentado que habían contratado para podar el césped. Sintió el flechazo contra el pecho. Fulminante y cegador, mismo que le robó el aliento. Luego otro y otro más. Se moría, tenía un infarto. En su mente juró no volver a comer otra hamburguesa si dios lo bendecía con otro día para ver a sus hijas y a su mujer. Pero en un punto, no supo cuándo, el dolor se hizo tanto que prefirió morir. No pasaba nada mientras el dolor terminara justo en ese momento. Poco importaba la segunda hipoteca sin pagar que le dejaría a su esposa, o que sus hijas no fueran a la universidad. Todo lo que quería era morir en ese momento. Pero no pudo. Luego de un rato, su corazón paró por completo, pero él no murió. Con un par de golpes contra el plexo solar izquierdo, todo quedó en su sitio. Olvidó su promesa a dios y, para festejar, salió de su oficina y pasó por una hamburguesa de la esquina antes de llegar a casa y cenar en familia. Tres horas después le dio su segundo infarto al enterarse de la noticia nada favorecedora del embarazo de su hija. Tristemente para él, también salió vivo de esa. 
Como él existieron otros casos y nadie sabía cómo interpretarlo. ¿Era una buena señal, una divina, que los eximía de morir por su bondad? ¿Era un castigo por ser tan pretenciosos como para evitar la muerte por siempre? No había manera de responder a esas preguntas y muchos otros ni siquiera se tomaron la molestia de planteárselas. Hubo gente que se conformó con su nueva condición y pasó directamente a lo que quería: tenían sexo sin protección, iban a dispararle a sus enemigos, corrían a mutilar a las personas que odiaban. Desde luego, no todo era masacre. Los hubo que prefirieron ver esto como una segunda oportunidad y dedicar su vida a dios, otros tantos que lo vieron como un mandato y se dedicaron a procrear con tanta frecuencia como su cuerpo lo permitía. 

Pasados los años no fue extraño toparse a una madre con más de 40 hijos corriendo detrás de ella, a ancianos con más de 200 años que se arrastraban por las calles en busca de comida, a personas mutiladas que no tenían manera de ser recompuestas. En las calles los perros se peleaban por los restos aunque las personas todavía gritaran que les regresaran sus miembros. Sin embrago, todo eso no era suficientemente malo. El planeta entero comenzaba a decaer. El agua acababa y la comida escaseaba. Un día, sin que se supiera como, todo se extinguió. La gente tenía hambre, sentía sus estómagos gruñir y retorcerse, sin tener a la mano nada que darles. Tenían los labios resecos por falta de agua y no había sitio de dónde beber. Un grupo de gente con dinero se adueñó incluso del agua salada y terminaron por acabarla de forma egoísta en unos cuantos años. No había manera de evitarlo. Incluso si lloraban, rogaban o imploraban, ninguno de ellos veía el fin de su agonía en la muerte. 
Los años siguieron su curso y, pese a todas esas calamidades y carencias, el humano sigue siendo humano y se maneja por el instinto. No había manera de comer o beber algo, así que se dedicaron a tener sexo. Al menos ese antojo sí que se podía satisfacer. Comenzaron a hacerlo por mera saciedad y luego por entretención. ¿En qué se puede perder el tiempo día a día si ya se han leído todos los libros, se han visto todas las películas y se han escuchado todas las canciones? Lo peor es que ya nadie tenía creatividad. El hambre y la sed no los dejaban pensar en nada más. Si se hacían poemas, canciones, películas o libros eran referentes a comida y agua; y de leerlos, el antojo enfermo e incontrolable los invadiría. Por eso las personas se decidieron a tener sexo. Lo hacían en todos lados, en cualquier momento y de forma indiscriminada. Incluso lo hacían cuando no tenían ganas sólo para no pensar en comida y agua. Así, poco a poco, el espacio llano que era la tierra se fue ocupando lentamente. Un niño aquí, una niña allá, dos adolescentes más a la derecha. Ellos crecían, los otros también, y tenían sexo de forma indiscriminada para dejar a sus costados a los hijos que crecerían sin comida ni agua y buscarían una forma de desviar sus pensamientos.
 
Fue Andrea Márquez la que se dio cuenta de ello, del final de todo, cuando vio a su bisabuela pasar la frontera de Juárez a El Paso empujada por la multitud de personas que se apiñaban unas contra otras. No había forma de moverse así que todo se hacía de pie. A donde se girara siempre había alguien tocándole el cuerpo a uno. Un día, ni siquiera fueron capaces de ir más lejos a visitar a sus amigos y debían hablarse a gritos. El ruido en hora pico era insoportable. Y el olor a inmundicia, a cuerpo sudoroso que no se había bañado en meses, quizá años, quizá milenios. ¿Cuánto hacía que alguien no moría? Nadie lo recordaba. 

Llegados a ese punto, apiñados los unos contra los otros, oliendo lo peor que el mundo puede oler, con la boca partida de sed y el estómago en un puño de hambre; la directora de la OMS cerró los ojos y murmuró:

-Haz ganado. Tienes razón, no sólo te necesitamos, te pedimos que vuelvas. Somos simples humanos, somos escoria a tu lado… Por favor… -y entonces, sin previo aviso, Marcus Acher cayó al suelo con el que sería su último infarto.

FIN

Sin más qué decir por el momento les agradezco enormemente su atención y los espero en los comentarios. Saben que siempre estoy dispuesto a responder si se hace una crítica constructiva.

Saludos enormes,


24 marzo 2018

Hoy es un buen día para morir

Autor: Colo.
ISBN: 978-84-15850-89-2
Género: ciencia ficción, novela gráfica.
Editorial: Dib Buks (distribuido en Argentina por Océano Argentina)
Número de páginas: 384.
Sinopsis: ¿Y si el mundo se acaba? ¿Y si el tiempo se ha terminado y nos enfrentamos a un Apocalipsis Vírico?
Un virus que afecta al sistema límbico, ataca al sistema nervioso y desata cuadros depresivos que terminan con la muerte del individuo. Más allá de las depresiones que causa, el virus no muestra síntoma alguno hasta minutos antes de la muerte, donde se manifiesta haciendo sangrar los lagrimales. Una muerte teatral para el llamado <<Mal de la Tristeza>>.
¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo que te apasionara realmente?
Hoy es un buen día para morir nos presenta un viaje aterrador en el que surgen más preguntas a medida que el caos avanza, porque... ¿de qué puede servirnos sobrevivir si hace años que estábamos muertos?
Colo, ganador del Premio Internacional de Planeta Cómic 2010 con De Perros y de Huesos, nos sumerge en los rincones más oscuros del alma humana en busca de una luz que dé sentido a nuestra existencia. Lo hace desde sus grandes pasiones, la narración gráfica y la música. Sus realidad más sinceras.
Contiene su propia banda sonora en un CD de música.
Gracias a Océano Argentina por el ejemplar.

Reseña: Hoy es un buen día para morir es la primera novela gráfica que tuve el placer de leer. Hace varios años había leído multitud de mangas, pero algo occidental nunca, hasta ahora. Conseguí el libro gracias a Océano Argentina, a los que, como siempre, agradezco su buena onda. Pueden conseguir la novela desde febrero de este año en librerías de todo el país.

El libro sucede en una España futurista, donde todo está controlado por el Gobierno y el país se encuentra divididos en "sectores" según la clase social de los habitantes. Poco a poco, comienza a difundirse un virus mortal que provoca depresiones en los infectados, para posteriormente morir mientras les sangran los ojos, siempre y cuando la depresión no los haya hecho matarse a sí mismos.

"Yo también soñaba con joder al sistema cuando era joven. Con los años uno cambia y se conforma con que el sistema no le joda demasiado a uno."

Además, tenemos varias subtramas que se alternan de una manera excelente. Un viejo escritor que tiene montones de ideas interesantes, pero nunca se pone completamente con una, el presidente de una multinacional farmacéutica que tiene mucho que ver con el virus, una variopinta banda de jóvenes que viven montones de cosas para grabar su primer disco...
La historia me pareció sumamente interesante por el hecho de que se puede interpretar de muchas maneras: como la clásica sobre un virus que destruye a la civilización, o de una forma más profunda y puestos a analizarla como se debe, una en la que vemos muchas cosas sobre la vida misma que nos hacen pensar ¿realmente dedicamos tiempo a lo que nos gusta? ¿En qué usamos la energía de nuestro cerebro? ¿El dinero realmente hace que el mundo se mueva?. Además hay muchas críticas al sistema social y económico que pueden ayudar a abrirle los ojos al lector sobre el mundo en el que vivimos.
"Considerar a las personas como si fueran objetos en la esencia de nuestra época, querida."
La calidad de los dibujos es maravillosa, me sentía como si estuviera viendo una película, te hacen sentir totalmente dentro de la historia, nos permite estar "más cerca" de los personajes. Lamento no poner más fotos aparte de la que está arriba (la cual saqué de la página de la Televisión Española), pero pueden ver otras en el post dedicado al libro que hice en mi Bookstagram haciendo clic acá.
Es complicado no encariñarse con los personajes de este libro, más aún lo es nombrar solamente algunos, así que voy a decir que todos y cada uno de los personajes aportan muchísimo a la trama, todos tienen un algo que nos hace sentir identificados con ellxs.

"Nunca se sabe dónde hay una buena historia. Lo único que puedes hacer es escribirla y descubrir si lo es."

Debo agregar también que incluye un CD con una banda sonora creada expresamente para el libro. Me parece muy lindo e interesante que la banda que realmente grabó el disco tenga el mismo nombre que la banda de los personajes del libro.

Para finalizar, recomiendo esta tremenda novela gráfica a los fanáticos de las historias posapocalipticas, de las novelas gráficas y al lector en general, estoy seguro de que les va a encantar.
Imágenes extraídas de https://www.dibbuks.es/es/catalogo/hoy-es-un-buen-d%C3%AD-para-morir


23 marzo 2018

El héroe


Mis muy queridos seres míticos.

El día de hoy vengo feliz y contento a traerles un COMIC. Como lo leen. Luego de un largo periodo sin hacer entradas –en general –y sin hablar sobre estas maravillas, hoy vengo a dejarles una pequeña probadita de lo que es El héroe de David Rubín. Espero, en serio, que puedan adquirirlo en papel porque a mi ver es una verdadera joya digna de estar en el estante de cualquiera de nosotros. En términos técnicos consta de dos tomos gruesos, de alrededor de 250 páginas cada uno, y es estrictamente necesario adquirirlos mediante internet a menos que tengan la suerte de contar con un ejemplar en su localidad.

Entonces adentrémonos en la historia que nos compete. Imaginemos, pues, que nuestro nombre es Hércules y que hemos nacido tan solo unos minutos antes que nuestro primo, Euristeo, y que sólo por esta cuestión, por unos segundos de diferencia, él tiene el poder sobre nosotros. Sea cual sea su orden, aún si no queremos acatarla, debemos hacerlo. Por eso, conforme vamos creciendo, notamos que nuestro primo se vuelve más cruel, que se divierte con ciertos aspectos poco sanos y, sobre todo, que se prepara para la dicha de la que careceremos nosotros toda la vida: será rey. Si antes podía mandar sobre nosotros, ahora podrá mandar sobre todos. ¿La buena noticia? Porque sí, la hay, es que tenemos una salida ante este castigo impuesto por azares del destino: debemos pasar doce pruebas impuestas por nuestro primo y seremos libres. Claro que, para eso, antes tenemos que probar, a la par, nuestro temple. ¿Les parece sencillo? Piensen en cuánto tiempo podemos tardar en enfrentar esas 12 pruebas o si moriremos en alguna antes de conseguir nuestra libertad…

Con esa maravillosa, sencilla y conocida trama llega a nosotros El héroe; pero vayamos por partes para hacer de esta reseña algo que valga la pena al final del día. Así que comenzaré con la ilustración. Nos enfrentamos a una imagen que yo sólo puedo asociar con Las chicas superpoderosas y no por eso creer que es mala, sino todo lo contrario. Le da un toque único al comic. Sobre todo por los ojos, que es una característica terriblemente particular y llamativa de los dibujos. Eso hace de esta una entrega particular, única en su clase y le da una marca distintiva que, les garantizo, se quedará en su memoria a partir de este momento como una pauta canónica.

También los colores juegan un papel fundamental en el transcurso de la historia. Generan la sensación de flashback los saltos en el tiempo que ayudan a la ambientación. Por otro lado, hubo una particularidad que yo no había visto en otro comic (si ustedes lo han hecho les ruego que me comenten en cuál): Rubín usa las onomatopeyas como viñetas. Hace las letras tan gruesas que mete imágenes dentro; y por si fuera poco, dichas imágenes son importantísimas para la trama, son claves para la misma, que llaman muchísimo más la atención. Creo que esas son unas de las pocas viñetas que tienen márgenes ya que el resto se delimita por el fin de los colores, dando así una sensación de espacialidad mayor al comic de lo que realmente puede llegar a tenerla. Esto se puede apreciar perfectamente en el primer capítulo durante su pelea con el león.

Hay otro aspecto que intentaré describir pero no creo hacerlo bien del todo. Es uno demasiado particular para pasarlo por alto y se refiere a la forma de contar las cosas. El comic va, como ya lo dije, de las 12 pruebas que Hércules (o Heracles, como mejor lo conozcan), tiene que enfrentar y la constante pelea que tiene con su madrastra Hera (dejen de lado esa versión barata de Disney, yo hablo de mitología en serio). Una vez explicado esto puedo seguir con lo demás. Supongo que la única palabra que describe lo que quiero decir es: atemporal. Todos tenemos esa mentalidad de que en la edad clásica había determinada manera de ser, como traer sandalias, andar en toga y esos asuntos; que en la edad moderna vamos en carros, leemos comics vamos a guerras con tecnologías maravillosas y coleccionamos figuras de acción; y por último, pensamos que la época futurista tiene intercomunicadores con hologramas y naves voladoras. Pues El Héroe tiene las tres en una mezcla extraña y, como ya dije, atemporal. Tenemos a un Hérc (bien, no puedo olvidar a Disney) que juega durante su infancia con figuras de acción, que lee comics para entretenerse y aun así cree en mitos como hidras, cerberos y el Hades. De esa forma también tenemos a un chico que conduce autos y habla por intercomunicadores futuristas al momento de reportar sus hazañas a su primo Euristeo como si se trataran de misiones militares y tácticas. También está esa Hera que, además de molesta, vive en una nave extraterrestre que nos orbita todo el tiempo. Si toda esta descripción no les aclara la perspectiva de lo que quiero decir, supongo que no les queda otro remedio que adquirir el comic.

Creo que lo único que me falta tratar es la historia. La trama ya la saben, aunque sea medianamente, porque conocen a los personajes. Pero la historia, creo yo, esa se construye por personajes particulares. Uno, nuestro protagonista. Tenemos a un héroe que no es héroe. Hace cosas malas y mata, no siempre porque él lo quiere, sino porque TIENE que hacerlo. Esto le da un carácter muy humano y nos hace entender muchos de los aspectos que forman el comic.

Por último, y siendo parte de lo anterior, tengo que hablar del trasfondo del comic en general. Es todo lo que envuelve al protagonista lo que le da peso al escrito. Tiene de inicio a fin una serie de enseñanzas expresadas en frases particulares y sumamente relevantes. Para muestra la entrada que hace un amigo de autor y que nos deja a ver un poco de lo mucho que llegará a nosotros a través de las páginas. No sé muy bien cómo explicarlo y sospecho que no le haría justicia del todo a la idea, así que terminaré aquí para limitarme a recomendárselo a todos los adolescentes de mente abierta y a los adultos que quieran grandiosas aventuras en un contexto nunca antes visto. Lo recomiendo a todos los que quieran sufrir, llorar, reír, excitarse y, al final del día, recordar por qué rayos se levantan. En términos generales, este comic es para todo el que guste un poco de la sangre, de los héroes antiguos que nunca han muerto, y que amen -como yo -la cultura clásica.

Saludos enormes,