10 enero 2017

Leyendo los clásicos.

Mis queridos seres míticos:

El día de hoy vengo con un "De hojas y tinta" muy especial. 

A lo largo de la vida todos hemos leído aunque sea un clásico en la vida. Ya sea por la escuela o cualquier otro motivo, nos hemos topado con historias de tiempos remotos que no parecen tan relacionadas con nuestra vida en la actualidad. Pero lo cierto es que no están tan lejos de lo que somos realmente. Al final del día lo que quiero demostrar con esta entrada es que no es tan complicado leer los clásicos como todos lo creemos al inicio.

De la misma manera, no pretendo que lean TODOS los clásicos. Porque los hay terriblemente malos y terriblemente ilógicos. Pero vayamos con calma para expresarme mejor. Espero. 

¿Por qué leer los clásicos? A mi ver, son la base de toda la literatura actual. Todos los libros, sean de la temática que sean, me parece que se basan en lo que ya escribieron algunos. Las tramas, el tipo de los personajes, la idea general, ciertos detalles e incluso ciertas escenas, fueron descritos por alguien en el pasado sólo que los contemporaneos lo editan un tanto para que no se vea terriblemente igual. Aclaro que, el hecho de reciclar ideas, tampoco es tan malo. Todo lo contrario. A veces lo hacen de determinada manera que, en algunos casos, puede ser mejor que su versión anterior. Igual sé que hay autores que sobrepasan lo ya escrito y crean cosas completamente nuevas, unos escasos, pero memorables. 

¿A qué me refiero yo con un clásico? A cualquier libro escrito antes del siglo XX. Se preguntarán por qué no del XXI, si es el siglo en el que estamos, pues a mi ver, el siglo XX fue buenísimo para la literatura, un boom que dejó muchas marcas, pero lo realmente impactante, lo que creó tendencias, fue en el siglo anterios. Así pues, marcadas mis pautas, les daré la idea de lo que estoy hablando, que ya llevo mucha introducción. 

Bien, la gente le tiene miedo a los clásicos, a veces, por el léxico, piensan que no lo entenderán y que se perderán al momento de ir a buscarlo en un diccionario. Aquí un consejo. No lean el significado de la palabra y sigan a partir de la misma. Busquen el significado, leanlo, si quieren apúntenlo en el márgen de la página, y repitan el párrafo entero con el significado nuevo. No importa que éste sea largo, la idea es no perder el tema general que estábamos leyendo. Al inicio, quizá, se nos volverá algo tedioso y complicado pero, como todo en la vida, conforme sigamos leyendo, adoptaremos la palabra nueva y la veremos como algo normal, de manera que en futuras lecturas no debamos hacer la pausa para saber qué significa o cómo acoplarla al texto. Como todo, incluso esto, se vuelve un hábito.

Existen personas que tachan de aburridos a los clásicos. Les diré que se equivocan a lo grande. Personalmente, admito que los hay. A mí, por ejemplo, no me gusta Shakespeare, pero es porque ya lo leí en muchos volúmenes y nunca me gustó demasiado, excepto por Hamlet. El hecho de leerlos no es un punto obligatorio para que te gusten, también se vale odiarlos, pero siempre con fundamentos. A este respecto sólo diré que cada persona deberá buscar el clásico que más le guste y seguir por esa línea. Un consejo que me acaban de dar mientras escribo la entrada es que pueden comenzar con adaptaciones. ¿A qué me refiero? Pueden comenzar con "Orgullo y prejuicio y zombies", que tiene la esencia general de la trama pero no es completamente igual, divertirse un rato, y luego ir por el clásico real. Ya llevan una idea de lo que se trata, sólo queda leerlo. Pueden, incluso, ver la película y definir si les llama la atención. No es tan complicado como parece. También pueden ir de lo más reciente hacia atrás. Tampoco se trata de comenzar con la "Iliada" y quedarse con la idea de que todo será así. Personalmente, comencé leyendo los clásicos con cierto temor, lo admito, pero hice algo que pocos hacemos: usé el internet para lo que se creó.

Recuerdo que leí "La divina comedia", casi con pánico, pero pensé en algo antes: busqué la trama general y la temporalidad en que fue escrito. Si tenemos una idea de la terminología que el autor va a usar, si medio sabemos las circunstancias que se vivían durante su época, podemos ubicarnos un poco en acontecimientos, personas y lugares probables a los que el autor hará referencia. 

Mis recomendaciones personales son que, al final del dia, leamos todo lo que cae en nuestras manos y juzguemos a partir de ahí. Hay que darle una oportunidad a cada libro y, SÍ, se vale dejarlos a medias si no es lo que esperábamos, si definitivamente no les vemos un porvenir con nosotros. Y, bueno, eso es todo de mi parte, un pequeño paréntesis para decirles que, también se vale leer los clásicos, ya que, después de todo, es la razón por la que inicié este blog, para revivirlos.

Saludos a todos, 



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